lunes, 11 de octubre de 2010

Martín Pérez: “Será un honor abrir el juego inaugural”



El zurdo tiene permiso de Texas para realizar siete aperturas con los Navegantes, la última de ellas el 16 de noviembre

Martín Pérez no sufre de miedo escénico. La apertura del juego inaugural de la temporada —una deferencia reservada para los lanzadores de mayor jerarquía de un equipo— recaerá sobre sus hombros. Pero el novato no piensa en protocolos. Está ansioso por demostrar de qué está hecho y por qué es considerado el brazo con mayor futuro en la organización de los Rangers de Texas.

“Estoy muy emocionado con la idea de estrenar el uniforme del Magallanes. Será un honor y un sueño cumplido de la niñez. Pocos viven un momento como ese. Tal vez sienta un poquito de presión porque es una responsabilidad grande y no puedo defraudar a nadie, pero espero superarla”, soltó el zurdo, con desparpajo.

Pérez, de 19 años de edad, impresionó en su primer trabajo de la pretemporada, el jueves de la semana pasada, como abridor de un interescuadras.

El guanareño usó 12 envíos para completar una entrada en blanco. Sólo Freddy Galvis le sacó la bola del cuadro y fue con un manso elevado a la derecha. Luis Rivas se embasó por error del campocorto; Marcos Vechionacci deslució abanicando tres envíos; Richard Hidalgo, descolgado, se embasó con infieldhit por tercera, y Luis Landaeta entregó el último out con un globito en zona de foul, por la antesala.

“Tiene una gran presencia en el montículo y muchos deseos de darse a conocer. Hay que ver lanzar a este muchacho”, comentó Luis Blasini, gerente deportivo de los Navegantes.

Pérez tendrá un tope de 80 envíos por presentación y sus instrucciones son hacer un máximo de siete salidas, desde el día inaugural hasta el 16 de noviembre.

“Usé todos mis pitcheos”, dijo el recluta, “mi curva no estaba cayendo como hubiese querido, pero mi cambio estaba bien y mi recta funcionó a la perfección. Ataqué la zona de strike, mis pitcheos siempre estuvieron bajitos”.

Vechionacci se ponchó con una poderosa recta a la altura de las letras. Sin chance.

“Es el pitcheo con el que reto a los bateadores, con el que voy a morir siempre”, agregó.

Texas quiere que mezcle más sus envíos, que no sólo dependa de la recta, que use más la curva y el cambio. Para eso se reportó a las filas valencianas.

“Posee una de las mejores curvas de ligas menores”, destacó Blasini. “La combinación efectiva de ese repertorio lo llevará a la rotación de los Rangers en cualquier momento de la próxima temporada. Es lo que aspiran allá”.

Pérez sabe que tiene en frente el mayor reto de su corta carrera. “Todos me decían que algún día estaría en una posición como ésta y al fin se dio la oportunidad. Ahora sólo debo trabajar duro, tener consistencia y continuar siendo humilde. Eso es lo más importantes para tener éxito en la vida”.

El prospecto convence con cada palabra. Su seguridad es pasmosa, sus reflexiones muestran una madurez que va más allá de su estampa de adolescente.

“No será lo mismo lanzar aquí que en ligas menores. Todos me dicen que a medida que avanza el calendario, el nivel va subiendo porque empiezan a incorporarse los grandeligas, los peloteros con experiencia. Eso es lo que quiero, enfrentar a gente que ha estado aquí por mucho tiempo, para aprender. Así, cuando llegue al spring training tendré una visión más amplia de cómo es este negocio”.

Pérez —que comenzó 2010 como el tercer mejor prospecto de Texas, según Baseball America— viene de su primera campaña completa en la clasificación doble A (Liga de Texas), con el Frisco. Abrió 23 de sus 24 partidos y pese a ponchar a 101 rivales en 99.2 innings, no pudo ser consistente. Dejó un récord de 5-8, con 5.96 de efectividad, sus rivales le conectaron para .290 y regaló 50 boletos.

“Estoy conforme con lo que hice este año. No todo el tiempo las cosas te salen bien y no debes acostumbrarte sólo a los triunfos. Porque cuando llegan los días en los que te va mal, te frustras. Por el contrario si sabes aceptar las situaciones adversas entonces puedes manejar el éxito y mantener la concentración en lo que quieres”.

Es lo que debe hacer con Magallanes. “A lo mejor me dan la oportunidad de ganarme un puesto en los entrenamientos de 2011, como hicieron (hace dos años) con Elvis Andrus. La organización quiere que aproveche el tope de envíos por encuentro para sacar más outs, quiere que ahorre pitcheos, que los comande, que gane experiencia. Allí estará mi progreso”.

El resto será sencillo, de acuerdo con su particular filosofía cuando sube al montículo.

“Ellos tienen el bate, pero yo la pelota. Batearán lo que yo quiera. Así son las cosas. Sin importar a quién tenga al frente, debo pensar que soy mejor que él”.


Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 11 de octubre de 2010

domingo, 22 de agosto de 2010

Hace nueve años, Carlos González sólo cautivó a un scout



El jardinero se convirtió de un delgado adolescente, que pasaba inadvertido, en una estrella de las mayores

Miguel Nava todavía conserva fresca en su memoria la imagen de un jovencito muy delgado, que intentaba pegarle a la pelota sin éxito, una tarde soleada de hace nueve años.
Se jugaba la Serie Mundial Juvenil de Pequeñas Ligas, en Kissimmee, Florida, y el scout independiente tenía planeado observar a un lanzador del equipo venezolano que participaba en el torneo.
“Mi intención era chequear a Alfredo Fernández, un pitcher derecho. Pero terminé fijando la mirada en Carlos González, que jugaba en la inicial”, cuenta el marabino de 54 años de edad. “En sus dos primeros turnos se ponchó y luego dio un elevado corto a los jardines. El bate parecía dominarlo, sólo que la trayectoria de su swing me gustó mucho. Pese a ser flaquito y tener un cuerpo bastante inmaduro, el swing estaba allí. También noté que tiraba la pelota con fuerza”.
Nava -que lanzó en ligas menores con los Cachorros en la década del 70- apuntó los datos del adolescente de 15 años y cuando regresó a Maracaibo convenció a sus padres de inscribirlo en un campamento para poder evaluarlo en un ambiente controlado.
“De inmediato pude apreciar mejor su calidad, sus condiciones. No entendía por qué nadie lo había notado. Pero también sabía que si lo dejaba allá (en Venezuela), eventualmente iba a llamar la atención. Hablé de nuevo con sus padres y les dije que tenía un gran futuro. Entonces me dieron la oportunidad de llevarlo a Estados Unidos”.
González ingresó al programa de la Impact Baseball Player Academy, en Tampa, que dirige el venezolano José Ortega. Allí comenzó un trabajo de campo intensivo, al tiempo que se sometía a un régimen de nutrición para fortalecer su cuerpo.
“Al principio era muy lento de piernas. Marcaba 7.20-7.30 segundos en las 60 yardas. Luego mejoró al promedio de las mayores (6.9-7.0). Cuando estaba listo para firmar, después de someterse al entrenamiento avanzado que necesitaba, su promedio bajó entre 6.6 y 6.7 segundos. Algo excepcional”, rememora con entusiasmo Nava.
González comenzó a destacarse, mientras avanzaba su preparación. En apenas ocho meses, hasta su firma el 3 de agosto de 2002, sus avances fueron notables. Incluso participó en encuentros de exhibición en la Universidad de Tampa y no deslució.
“Tenía las cinco herramientas, sólo necesitaba refinarlas”, señala Nava, que para ese momento ya trabajaba con los Cascabeles de Arizona.
“A los scouts nos pagan por adivinar. Yo tuve la suerte de encontrar una apuesta segura. Me decían que estaba loco, cuando puse en mi reporte para Arizona que era el mejor talento venezolano desde Miguel Cabrera, pero confié en mi criterio”.
Nava anotó 70 en el renglón future prospect overall, en la escala del 20 al 80 que usan los busca talentos. “La mayoría de los scouts cuando evalúan a un buen prospecto marcan entre 55 y 60, por el miedo a equivocarse. En mi caso no tuve dudas. Las tangentes de Carlos eran average. Sus proyecciones se perdían de vista”.

Apoyo familiar. El talento estaba allí, pero Nava asegura que de no ser por el compromiso de González y su férrea convicción de cumplir con sus metas, tal vez los resultados no hubiesen sido los mismos.
“Siempre buscó su superación personal”, enfatiza el scout, que actualmente vive en Tampa y se desempeña como director de operaciones en Latinoamérica de Sroba & Associates, una firma que representa a beisbolistas. “Le dije que además de pelotero lo iban a juzgar como persona, que aprender a manejarse en esta sociedad (EEUU) es muy importante, sobre todo para un atleta de sus características. En ese sentido, su familia tuvo mucho peso. El apoyo de sus padres (Lucila y Euro) y de su hermano mayor Euro fueron su inspiración”.
González corrobora las palabras de su mentor. “La parte más difícil fue dejar atrás a la familia, pero ese paso es menos doloroso cuando tienes las ganas de jugar pelota. Mi sueño era llegar a las grandes ligas y la única manera de conseguirlo era irme de casa. Ese era el costo que debía pagar”.
Mientras esperaba la firma de su contrato y al año siguiente del acuerdo, González se propuso mejorar sus conocimientos del idioma inglés y perfeccionarlo.
“Para mí ese aspecto siempre fue primordial porque me abriría muchas puertas. Como pelotero iba a estar en capacidad de expresar cualquier inquietud que tuviera al manager, los coaches y mis compañeros. Eso fue una gran ventaja. Ahora, puedo desenvolverme frente a los medios (de comunicación), algo muy importante en las mayores. Al principio mi novia (Raenelle Dayton) me ayudó muchísimo”.

Esperado encuentro. Hace pocas semanas, Euro pudo ver por primera vez en vivo a su hermano menor en un partido de la gran carpa. El encuentro se produjo en Denver. Para ambos, el círculo se había cerrado.
“Mi hermano es mi eterno coach. Siempre ha estado pendiente y conoce muy bien mi swing. Aprendí muchas cosas con él porque también fue pelotero. Eurito ha estado conmigo en las buenas y en las malas. Hizo muchos sacrificios para que yo pudiera cumplir este sueño. Me dedicó más a mí que a él mismo y eso me llevó a ser mejor jugador. Por eso, cuando estuvo en Denver, él también cumplió su sueño”.

El lugar y el momento adecuado. Mike Rizzo, director internacional de scouts de Arizona en 2002, confío en la recomendación de Nava y luego de ver a González no dudó en conseguirle un contrato.
Un año más tarde, el infielder convertido en jardinero apareció entre los 30 mejores prospectos de la organización, según Baseball America, e inició un vertiginoso ascenso. Ganó el premio Más Valioso y fue el Jugador del Año de la Liga del Medio Oeste (Clase A) en 2005; participó en los Juegos de Estrellas Futuras de 2006 y 2007, año en el que apareció como tercer prospectos de los Cascabeles.
Pero en Arizona pensaron que estaba muy joven todavía para ayudar al equipo y lo enviaron a Oakland, como la pieza clave en el cambio por Dan Haren. Luego, los Atléticos creyeron que no estaba listo para las mayores y a finales de 2008 -después de su debut arriba- lo incluyeron como parte del canje con Colorado por Matt Holliday.
González comenzó en triple A en 2009 pero una vez que fue promovido en junio por los rocosos, no regresó a las menores. Este año ha estado disputando el título de bateo de la Liga Nacional y encabeza a los Rockies en promedio (.318), jonrones (25), producidas (79) y bases robadas (19).
“Hace dos años me entrevistaron para el San Francisco Chronicle y les dije que Carlos iba a ser una estrella con los Atléticos, un pelotero franquicia al estilo de Ken Griffey Jr. Volvieron a decir que estaba loco”, sonríe Nava. “Fíjate lo que está pasando ahora con los Rockies. Es un pelotero élite, que puede conectar 30 o más jonrones, remolcar más de 100 carreras y batear .300 por temporada. A la defensiva tiene grandes instintos. Además del brazo, cubre terreno, sabe cómo jugar. Es un potencial Guante de Oro. En este momento, sólo vemos los trailers de lo que será su carrera”.
Hace unos días Susan Slusser, la periodista del Chronicle que escribió la nota, llamó a Nava para recordar la conversación que convirtió en una nota.
“Me envió el artículo. Quiere que lo guarde. Me dijo que en Oakland odian el día que lo enviaron a Colorado”.
Nava reitera que fue “un privilegio y un honor” descubrir a “CarGo”. Por eso no olvida aquella tarde de 2001 y tal vez tenga una visión borrosa de Alfredo Fernández, que firmó con San Diego y fue dejado libre hace cuatro años con una sola aparición en triple A.

Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 22 de agosto de 2010

domingo, 16 de mayo de 2010

Carlos González consiguió su estrella en Denver



El marabino no para de recibir elogios en Colorado y disfruta del respaldo de la afición

Carlos González no puede ocultar su buen estado de ánimo. Denver lo ha acogido entre sus brazos y el jardinero de los Rockies piensa que encontró un lugar para hacer carrera en las mayores y exhibir todo el potencial que proyectaron los scouts cuando daba sus primeros pasos en el sistema de granjas de los Cascabeles de Arizona.
“Ese ambiente es el que respira todo el equipo. Disfrutamos lo que estamos haciendo. Llegué al lugar indicado. Los Rockies me dieron la oportunidad y siento que tengo la confianza de todos. Esa ha sido la gran diferencia aquí”, dijo el joven de 24 años de edad, vía telefónica.
El marabino batea para promedio y poder, mientras que a la defensiva hace que las atrapadas difíciles en los jardines luzcan de rutina.
“He estado muy a gusto. Contento con todo lo que está pasando. Pienso que es producto del trabajo que hice durante el spring training. Espero no cambiar nada y seguir atacando a los pitchers, siendo agresivo en cada turno. Cuando estás en medio de una racha quieres que todo siga igual. Intentas hacer lo mismo todos los días”, reveló González.
El fino fildeador y bateador zurdo fue considerado la piedra angular en el cambio de seis peloteros que los Cascabeles enviaron a Oakland, en diciembre de 2007, por Dan Haren. Pero luego de una campaña en la que apenas ligó para .242 en 302 turnos, fue canjeado a los Rockies por Matt Holliday.
Desde entonces la prensa de Colorado no ha parado de poner su nombre en titulares y es uno de los peloteros favoritos de la afición. Hace tres semanas, el Denver Post invitó al patrullero a participar en un chat para responder a las inquietudes de sus seguidores y desde abril un comercial de la cadena de comida rápida Taco Bell muestra a un sonriente González, que sirve tacos a un grupo de aficionados y toca una campana con su bate.
“Estoy muy agradecido con los medios de comunicación y con los aficionados por el trato que me han dado. De verdad que no me puedo quejar de esta ciudad. Es una gran responsabilidad tener ese respaldo porque debes retribuirlo con buenas actuaciones en el terreno”.
Los fanáticos deben estar satisfechos. Hasta ayer, González encabezaba a los rocosos en average (.325) y producidas (26), mientras que tenía una proyección para conectar 17 jonrones, empujar 145 carreras y robar 22 bases.
“Desde el año pasado he contado con el apoyo de Jim (Tracy), primero como coach y después como manager. Es una de las personas que más habla conmigo. Cuando pasé por un mal momento (en junio de 2009 apenas ligó para .210) siempre me apoyó. Eso me ayudó a bajar la ansiedad en el terreno. Por eso juego duro en cada partido, cada inning. Debo demostrarle que no se equivocó al respaldarme. Creo que todo el equipo juega duro por Jim. Los números personales son importantes, pero todos deseamos el éxito del equipo. Al final eso es lo que cuenta”.
Fue Tracy quien le sugirió hacer ajustes en los entrenamientos para que pudiera desempeñarse como primer bate. Según el estratega, González tiene el potencial para establecerse como abridor del orden al bate y convertir su velocidad de piernas en un arma en las almohadillas contra los rivales.
“El equipo me necesita allí y no tengo problemas con eso. El secreto está en tomar buenos pitcheos y mantenerme en base”.
Para lograrlo, González debe ser más paciente y reducir el porcentaje de swings (44,5) a los envíos fuera de la zona de strike.
“No soy un pelotero que tome muchos boletos”, afirmó.
“Cuando te sientes bien en el home plate entonces comienzas a hacerle swing a todos los pitcheos. Es lo que está ocurriendo ahora, pero como primer bate entiendo que debo ver más pitcheos. Es un proceso de adaptación. Durante toda mi carrera he sido un bateador del medio de la alineación y allí lo importante es producir, empujar anotaciones. Como primero en el orden trato de embasarme para que el equipo tenga más posibilidades de anotar”.
Hasta ahora, González ha producido donde Tracy lo ha alineado, especialmente durante la ausencia de Brad Hawpe por lesión. “No importa dónde te pongan, siempre tienes que hacer el trabajo. Es lo que trato de hacer”.
Nadie puede decir lo contrario.

El Dato
Carlos González ganó el premio Jugador Más Valioso en la Liga del Medio Oeste (clase A media) en 2005. Luego fue selecciones a dos ediciones del Juego de Estrellas Futuras (2006, 2007). En 2007 apareció como primer prospecto de Arizona y al año siguiente de Oakland.
Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 16 de mayo de 2010

viernes, 5 de febrero de 2010

“Mako” Oliveras no piensa en la historia


“Mako” Oliveras sumó su séptimo torneo con Puerto Rico y superó el récord de seis de George Scales
El manager con más títulos en la liga boricua y el segundo estratega con mayor número de victorias en la Serie del Caribe, cree que ha sido un privilegiado en el beisbol

PORLAMAR
Maximino “Mako” Oliveras asegura que como jugador activo era “muy malo, malísimo”, por eso decidió convertirse en técnico hace 25 años. Desde entonces ha protagonizado varias páginas brillantes en la historia del beisbol boricua.
“Yo no he ganado campeonatos”, dice el manager de los Indios de Mayagüez, que acaba de ceñirse su séptima corona en la liga puertorriqueña, un récord en la isla. “Los peloteros son los que han ganado. Son triunfos colectivos, desde los coaches hasta los directivos”.
Oliveras regresa a la Serie del Caribe luego de un lustro y aunque su club perdió los primeros dos encuentros tiene la posibilidad de empatar la marca de más triunfos en el clásico, que ostenta Paquín Estrada (22), y de más cetros, en manos de Félix Fermín (3).
“Nunca pensé que iba a estar en esa posición. Todavía no he caído en cuenta. Dios ha sido muy bueno conmigo, mi mamá Julia Gutiérrez, que está allá arriba, es la me sigue empujando”, destacó.
Oliveras tiene una filosofía sencilla, que no duda en señalar como el secreto de su éxito. “El respeto mutuo se traduce en buena química. Si vamos a llorar, pues lloramos todos. Y si es bailar, lo hacemos todos. Esto es como una familia. Jugamos por el nombre que está al frente del uniforme, no por el número que llevamos en la espalda. Al final del día, gane o pierda el equipo, lo importante es mirarnos al espejo y decir ‘dimos el máximo, aunque estábamos perdiendo 100 a 0’. Hasta el último out quiero el mayor esfuerzo de mis peloteros”.
El ex infielder, de 60 años de edad, célebre por sus reclamos contra los árbitros, intenta aplicar en el terreno las enseñanzas de su mentor más influyente. “José Antonio Pagán, que jugó varios años en las mayores, era un manager que te hacía sentir parte del equipo. Es lo que trato de hacer. Darle importancia a los jugadores, porque sin ellos no existirían los dirigentes, el público, ni los periodistas deportivos. Hay que darle gracias a Dios por los peloteros”.

“¿De dónde eres?”
“Mako” Oliveras ha asistido a siete Series del Caribe, como piloto, pero recuerda una en especial. “La del 2000, cuando ganamos invictos con Santurce”, sonríe. “Trajimos contra Dominicana a (Saúl) ‘Monaguillo’ Rivera, que era un bebesito (22 años de edad), para tratar de hacer un truco de esos en los que parece que vas a embasar al bateador (por boleto) y el catcher se agacha con el último envío. Por poco sacamos al tipo out. Luego, con las bases llenas, vino a batear Adrián Beltré. Regresé al montículo para preguntarle: ‘¿De dónde eres?’. Rivera contestó ‘de La Perla’. Entonces le dije: ‘la gente de allí tiene cojones, ¿verdad?, pues mete cojones y saca a este’”.
Beltré fue dominado con un roletazo al cuadro y con ese batazo terminó la amenaza dominicana.

ElDato
“Mako” Oliveras sólo ha ganado uno de los últimos ocho partidos que ha dirigido en las dos más recientes Series del Caribe a las que ha asistido, pero suma 18 triunfos, la segunda cifra más alta del torneo. En 1993 (México) y 2000 (República Dominicana) guió a Santurce a los cetros del Clásico Caribeño.
 
Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 05 de febrero de 2010

sábado, 3 de octubre de 2009

Bryce Harper: “Soy un bulldog en el terreno”


El receptor y jardinero apunta como la primera escogencia del draft de las grandes ligas en 2010

El zurdo cubano Omar Luis Rodríguez levanta la cara para dar un vistazo al corredor de primera y comienza sus movimientos de entrega al plato, sin vigilar al hombre que amaga en tercera. El envío cae ligeramente afuera para el receptor Onel Vega, que apenas puede bajar la mascota sorprendido por la velocidad de Bryce Harper, que se desliza en la goma a salvo para apuntarse un inesperado robo, que amplía la ventaja de Estados Unidos 2-0, en la primera entrada. Harper se sacude el uniforme y celebra con sus compañeros al llegar al dugout.
“Soy un bulldog”, dice seguro de sí mismo la nueva maravilla del beisbol, que con apenas 16 años de edad es señalado por los expertos como la posible escogencia número uno del próximo draft de las grandes ligas, en junio de 2010. “¿Sabes algo? Cuando estoy en el terreno, juego con la misma intensidad que tuvo Pete Rose. Si hay algo que pueda describirme es eso. Salgo a ganar, a jugar duro. Esa es la única manera como entiendo este juego”. Harper es el foco de atención de toda la industria del beisbol y la principal figura del Campeonato Panamericano Juvenil sub-18 -clasificatorio al Mundial de Thunder Bay, Canadá, en 2010- que se juega en el estadio Daniel “Chino” Canónico de Barquisimeto.
“Es un gran compromiso (ser considerado como primera escogencia del draft de 2010)”, destaca Harper, que batea a la zurda y mide 1.93 metros de estatura. “Sólo tengo que seguir trabajando para que las cosas no cambien. Terminar este torneo, regresar a Estados Unidos y esperar a ver qué ocurre. Sería grandioso. Desde los cinco años mi sueño ha sido jugar algún día en las mayores. Espero estar allí pronto”.
Harper no ha tenido suerte con el madero en el partido que enfrenta a los dos invictos del torneo, pero ha guiado muy bien desde la receptoría a Cody Buckel durante cinco entradas. En el inicio del séptimo inning, la pizarra muestra al equipo estadounidense con ventaja de 3-2, contra Cuba.
Con un certero disparo liquida en segunda en intento de robo a Yandi Díaz, mientras que en el octavo cierra la entrada y evita que los antillanos fabriquen un racimo de más de tres anotaciones, con otro potente disparo a segunda. Esta vez lo hace sin pararse de su posición.
“Es un atleta”, sostiene Rolando Petit, supervisor de scouts para Latinoamérica de los Bravos de Atlanta, uno de los espectadores del encuentro. “¨Posee las cinco herramientas y habilidades que están por encima de su edad. Tenía tiempo que no disfrutaba de un juego como el de hoy. Lo había visto jugar en el jardín central, pero es un gran receptor. Me impresionó muchísimo. El corredor estaba a tres pasos de la base cuando sacó la bola de la mascota y lo retiró con comodidad, estando de rodillas”.
Harper también disfruta esa intensidad. Lo demuestra en cada lance.
“Su brazo está por encima del promedio, buena velocidad de piernas, puede batear para promedio y un poder sorprendente. Es un virtuoso con el guante”, agrega Petit. “Posee todas las cualidades para ser seleccionado primero”.
El partido termina con ventaja de 8-5 para la escuadra norteamericana. Harper vuelve a entusiasmarse con el tema del draft y cuando escucha el nombre de los Nacionales de Washington, el equipo que terminará con peor récord en las mayores y tendrá la prioridad para escoger en la primera vuelta.
“Bueno, sí. Con ellos está (Stephen) Strasburg y tal vez algún día yo pueda recibirle algunos partidos. Sería divertido”.
El año pasado, como parte de la selección sub-16 de los Estados Unidos, se erigió como el Jugador Más Valioso del Campeonato Panamericano de México, luego de lanzar el undécimo inning para asegurar la victoria decisiva de su club 3-1, contra Cuba. Además encabezó a sus compañeros en promedio (.571), jonrones (4), slugging (1.214), porcentaje de embasado (.676) y bases robadas (6 en 6 intentos), en 8 desafíos.
“Uno de los cuadrangulares que conectó fue impresionante”, recuerda Petit, que también asistió a ese evento. “Este chico está para grandes cosas. Hay que verlo jugar. Todo lo hace con mucha naturalidad. No tengo dudas de que pronto lo veremos en las grandes ligas”, tercia el arubeño Erick Mohamed, director técnico del panamericano.
Harper tampoco alberga dudas. “Quiero seguir trabajando para ser el mejor. Quiero más y más. Siempre aspiro a más. Es algo que no está en mis manos, pero me esfuerzo para ponerme en una posición que me lleve rápido a las mayores. Tal vez en un par de años. Quiero ser el mejor sin importar cómo”. ¿Le falta algo por aprender? “Bueno, todo. Cada vez que estoy en el terreno quiero mejorar mi bateo, el corrido de bases, mi defensiva. Sólo así puedes ser el mejor”.

El siguiente paso
Bryce Harper ha sido comparado con Justin Upton, Alex Rodríguez y Ken Griffey hijo, con la particularidad de que exhibe habilidades que aquellos sólo desarrollaron cuando estaban en la universidad, de acuerdo con un reporte de Sports Illustrated. Por eso sus padres, Ron y Sheri, quieren someterlo a un examen de desarrollo educacional general (GED, por sus siglas en inglés) que le permita obtener una credencial para inscribirlo en un junior college, a finales de este año. Eso le permitiría enfrentar rivales de mayor nivel que en la secundaria. Algo que ayudaría al joven maravilla a ir con más experiencia al draft de 2010.


El Dato
Brice Harper, originario de Las Vegas, fue la portada de Sports Illustrated en junio pasado, un mes en el que todos los medios hablaban de Stephen Strasburg, la primera escogencia del draft este año.






Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 3 de octubre  de 2009

lunes, 7 de septiembre de 2009

Yorman Rodríguez responde a las expectativas


A poco más de un año de su firma, el novato millonario hace ajustes y se abre paso en el sistema de granjas de los Rojos de Cincinnati

Yorman Rodríguez ya juega con niños en un liga amateur, tampoco luce como el adolescente que hace poco más de un año se convirtió en una celebridad, luego de recibir 2,5 millones de dólares por estampar su firma en un contrato de los Rojos, el incentivo más alto para un venezolano en la historia del beisbol. El jardinero, que el pasado 15 de agosto cumplió 17 años, comienza a tener la apariencia del pelotero que proyectaron los scouts de Cincinnati.
“Estamos muy contentos con su desarrollo. Está jugando a un nivel más alto del que esperábamos”, comentó vía telefónica Tony Arias, director de scouts para Latinoamérica de los Rojos, responsable de reclutar al nativo de Ocumare de la Costa. “No ha deslucido jugando con peloteros de más de 20 años de edad”.
Rodríguez inició la temporada en la Liga de la Costa del Golfo, el circuito de menor nivel en el sistema de granjas de las mayores, que se juega en los complejos primaverales de Florida, a donde son enviados los peloteros de primer año. Pero luego de 22 encuentros, el aragüeño fue ascendido al Billings, de la Liga de los Pioneros, donde se reúnen peloteros provenientes del draft universitario y jóvenes con experiencia de por lo menos dos años como profesionales.
“Ha respondido bastante bien. Por primera vez en su vida está enfrentado a lanzadores de esta categoría, que aunque son novatos tienen mucha más experiencia. Físicamente, Yorman es otra persona. Ha estado aquí (en Estados Unidos) desde febrero, siguiendo un programa para fortalecer su cuerpo. Cuando llegó estaba muy flaco”, agregó Arias.
Rodríguez mide 1,90 de estatura y pesa 83 kilos. Ha mejorado su velocidad y alcance en los jardines, mientras que sigue haciendo ajustes a la ofensiva.
“Ha tenido altibajos. Algo que es normal. Debe adaptarse a la curva, un envío al que nunca antes se había enfrentado y practicar más, ensayar, para mejorar el contacto. En sus primeros tres encuentros con el Billings conectó dos jonrones, pero la liga no es tan fácil. Tal vez esté algo cansado por la carga de trabajo. Pero estamos muy contentos con él”.
La consistencia sólo se logra con el juego diario, cuando el pelotero adquiere la capacidad para ajustarse. Ese sentido, Rodríguez ha sido como una esponja al momento de acercarse a estos conceptos.
“A la defensiva no tiene problemas. Cuando no lee bien un batazo su velocidad le permite corregir y llegarle cómodo a la pelota. La última vez que revisé las estadísticas tenía cinco asistencias. Una muestra de su potente brazo. Está en el camino indicado”, insistió Arias.
El calendario del Billings finaliza el viernes y el sábado Rodríguez regresará al país para descansar hasta el 21 de octubre cuando tendrá que reportarse a la Liga Instruccional. “Verá curvas y más curvas. En eso va a trabajar”, reveló Arias.
“Ha tenido un gran verano. Lo ha hecho muy bien tanto en la Costa del Golfo como en la Liga de los Pioneros. Estamos muy satisfechos con su trabajo”, agregó Terry Reynolds, director de desarrollo de peloteros de Cincinnati.
Es posible que en 2010 Rodríguez sea asignado al Dayton, la filial clase A suave de la organización.
“Todo va a depender de él. Incluso, es posible que pueda ir a Liga Paralela en Venezuela (con Magallanes) para cerrar el invierno. Con los jugadores de posición no hay tantas restricciones como pueden tener los pitchers. Vamos a ver si no se siente cansando. Nunca antes había aparecido en tantos partidos”.
Hasta ahora, el talento de Rodríguez no parece tener techo y Cincinnati, paciente, aguarda por su futuro.

Portillo y Domoromo se adaptan
Otros dos adolescentes, de 16 años, se hicieron célebres el 2 de julio de 2008, reclutados por los Padres, con bonos récords para esa organización en el país: El derecho Adys Portillo ($2 millones) y el patrullero Luis Domoromo ($1,25 millones). Ambos han avanzado lo suficiente para justificar la inversión de los religiosos, pero su transición al beisbol profesional no ha sido fácil.

Adys Portillo
“Adys comenzó trabajando en su mecánica y eso le causó problemas de control. Era un ajuste necesario para mejorar la localización de sus envíos”, explicó Yfraín Linares, supervisor de scouts de San Diego en Venezuela.
Portillo terminó con récord de 1-9, con 5.13 de efectividad en la Liga de Arizona.
“Estaba dejando los envíos en medio del plato, de allí sus resultados negativos. Pero la recta llegó a medírsele en 95 millas por horas, mientras que fue constante entre las 92 y 94 mph. Su lanzamiento quebrado ha mejorado y el cambio es average. Aunque lo más importante es que a sus 17 años de edad asimiló muy bien la transición al beisbol profesional”.
Ahora irá a la Liga Instruccional y posiblemente comience en 2010 en un circuito para novatos avanzados.
Domoromo golpeó para .247, con 2 dobles, 7 triples, 1 jonrón y 25 empujadas en 65 encuentros de la Liga de Verano Dominicana.
Luis Domoromo
“La organización no quiso enviarlo a un circuito en Estados Unidos en el que se enfrentaría a rivales de más de 20 años de edad, por eso fue a Dominicana. Estamos trabajando para que extienda su swing y tenga un movimiento más fluido para su banda como bateador zurdo. Además, debe mejorar su velocidad de manos. Es un bateador natural de la banda contraria, del centro a la izquierda. Su promedio no refleja lo bien que le pegó a la bola. Es un bateador de líneas, de pasillos. Tiene buen alcance en el jardín central y exhibió un potente brazo que le permitió hacer varias asistencias”, explicó Linares.
El técnico aseguró que podría comparársele con Bob Abreu. “Fue el pelotero que vio más pitcheos en la liga, entre seis y siete por turno. Un joven de esa edad (17 años), con una idea tan clara de la zona de strike, tiene un gran futuro”.

Exicardo Cayonez 
hace ruido
El jardinero izquierdo Exicardo Cayonez firmó con los Piratas sin mucha publicidad el 2 de julio del año pasado, pero recibió el bono más alto ($400.000) que ha entregado Pittsburgh en Latinoamérica. Un incentivo que retribuyó con una sólida temporada en la Liga de Verano de Venezuela.
Cayonez, que mide 1,83 metros de estatura y cumplirá 18 años de edad el próximo 9 de octubre, fue una de las claves para que el equipo de los bucaneros accediera a su segunda final consecutiva en el circuito para novatos.
Cayonez ligó para .302, con 18 dobles, 2 triples, 1 jonrón, y 34 remolcadas en 65 encuentros. Su promedio de embasado fue de .396 y se ponchó una vez cada 7 turnos (30 K en 205 VB), mientras negociaba 23 boletos.
“Es un chico atlético, que usa todo el terreno para conectar sus batazos. Tiene un swing corto y rápido. Su bate lo llevará a las mayores”, comentó un scout de la Liga Nacional.


Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 7 de septiembre de 2009