viernes, 28 de enero de 2011

José Cabrera tiene gratos recuerdos de Venezuela



El dominicano consiguió el título de la región con las Águilas Cibaeñas en la Serie del Caribe de 1998 y quiere volver a celebrar en Puerto La Cruz

José Cabrera llegó al país la semana pasada y de inmediato aportó a la causa de Caribes, huérfano de un cerrador durante toda la temporada.
Con pocas horas de descanso, después de un agotador viaje desde República Dominicana, el veterano relevista recibió la pelota para terminar el partido que compró el boleto de Anzoátegui a su segunda final en 20 años de historia como franquicia, el 21 de enero.
Cabrera relevó a Kendy Batista y abanicó a Hernán Iribarren, con la carrera del empate en circulación, en Maracay. El derecho celebró con el puño en alto y recibió un fuerte abrazo del receptor Gustavo Molina. Luego salvaría los dos encuentros que ganó la tribu en Puerto La Cruz y que antes del encuentro de ayer le mantenía con ventaja 2-1 en el Clásico de Enero.
“Fue un viaje largo y complicado. De Santo Domingo a Miami y desde allí a Venezuela. El vuelo tuvo un retraso de dos horas. Increíble. Un día de mucho cansancio, pero la chispa se prendió cuando vi a los muchachos en el dugout. El trainer me dio unos masajes y quedé listo para lanzar. Hasta ahora todo ha salido bien”, sonrió Cabrera, que entre 1997 y 2002 lanzó 271 innings en las grandes ligas.
Desde su primera presentación, el viernes pasado, hasta el lunes, Cabrera retiró a los ocho hombres que enfrentó, con un par de ponches y seis elevados. La recta, a pesar de sus 38 años de edad, sigue caminando.
“Creo que es aceptable”, volvió a sonreír el cibaeño. “Con esa recta sigo sacando outs. Pero tengo muchos años sin preocuparme por la velocidad, lo importante es la ubicación. Cuando tienes 22 o 23 años de edad, siempre estás pendientes de las millas por hora. Pero los veteranos que pasamos de 30, solamente nos concentramos en hacer buenos pitcheos y retirar al bateador lo más rápido que se pueda. Sin pensar en ponchar, porque si estás pendiente de eso, la cuenta (de strikes y bolas) se alarga. Si domino al bateador estoy satisfecho, puedo irme a mi casa tranquilo y estar listo para el otro día”.
Es justo lo que ha hecho Cabrera durante el invierno. En República Dominicana, con los Leones del Escogido, encabezó la liga con 11 rescates, mientras compilaba foja de 1-0. En 20 capítulos le ligaron .189, apenas encajó un jonrón y ponchó a 25 rivales. En la semifinal añadió otros cinco salvamentos (líder) y no permitió carreras cinco entradas, con cuatro guillotinados más.
“Cuando vienes de un año como este, no hay puertas cerradas. Por eso Caribes se interesó en mí. Espero que todo siga igual para escoger una buena opción en el verano. No estoy soñando con una invitación a los entrenamientos de primavera (de las mayores). Quiero regresar a Corea o ir a Japón. Es un dinero garantizado para un veterano”.
Cabrera perfeccionó la recta cortada en la liga coreana, donde actuó cuatro años (2006 -2009) y acumuló 56 salvamentos en 60 oportunidades.
Pero antes de conseguir un nuevo contrato en Asia, desea volver a celebrar un título en Venezuela.
“Casualmente, en 1998, en el estadio Alfonso Chico Carrasquel, me metí entre los líderes de salvados en una Serie del Caribe, con tres. Vine con las Águilas Cibaeñas. Así que me entusiasma estar aquí de nuevo”.
En esa edición de la Serie, los rapaces defendieron su centro de campeones, ganando invictos (6-0), de la mano del manager Tony Peña.
“Este es un equipo con mucha camaradería, que me trae a la memoria aquel de las Águilas. La fanaticada está muy ansiosa de ver al equipo conseguir su primera corona. Eso me llena de satisfacción, porque cuando pase todo esto y podamos decir que somos campeones, sé que en algún ladito va a parecer el nombre de José Cabrera. En mi historia de pelotero aparecerá registrado así”.

Origen liceísta
José Cabrera creció en su país admirando, como tantos otros niños, a los Tigres del Licey, el club azul que ha ganado 22 torneos en República Dominica y 10 Series del Caribe. “Pero cuando eres un profesional, te olvidas de eso”, aseguró el relevista. “Tuve la dicha de que Winston ‘Chilote’ Llenas me firmara para los Indios de Cleveland y, como era gerente de las Águilas, me llevó para allá. Desde entonces lancé de corazón para ese equipo, que es el gran rival del Licey”. Este año jugó por primera vez con los Leones del Escogido, que le ayudaron a regresar, luego de ser dejado libre hace un año.

Compañeros y rivales
A José Cabrera le interesó venir a Venezuela por la oportunidad de sumar un nuevo título en su historial y para reencontrarse con Julio Franco, su compañero en Atlanta, en 2001. “Nos conocemos desde hace mucho tiempo. Estuvimos juntos con los Bravos hace 10 años y éramos rivales en República Dominicana. Franco pertenecía a las Estrellas Orientales y yo a las Águilas Cibaeñas. Ahora nuestra relación es de mucho respeto, porque siempre me ha gustado ocupar mi lugar. Yo soy el pelotero él es el manager. Hemos hablado sobre algunos detalles del juego y el equipo. Tanto él como todos mis compañeros me han hecho sentir a gusto”.

Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 28 de enero de 2011

jueves, 27 de enero de 2011

César Ciurcina sobresalió en una noche de figuras


El relevista de menos experiencia en el bullpen de Aragua contuvo a los Caribes durante poco más de tres entradas

Wilson Ramos despertó con el madero y conectó el jonrón que decidió el partido. Víctor Moreno se sobrepuso a las molestias en el codo que evitaron que lanzara en los primeros dos encuentros de la final y se llevó el triunfo. Pero el novato César Ciurcina se erigió en la piedra angular de la victoria, 8-4 contra los Caribes de Anzoátegui, que le que le permitió a los Tigres de Aragua reponerse y empatar 2-2 la serie final.

Ciurcina, de 20 años de edad, tiró 3.1 innings en blanco, como relevo del abridor Harvey García y logró contener la ofensiva de la tribu que lucía imparable como en los dos primeros desafíos en Puerto La Cruz.

“Estoy muy contento de haber respondido a la oportunidad. Antes de iniciarse la temporada nunca pensé que iba a lanzar en el equipo grande y menos que estaría en una final”, destacó el caraqueño, que se estrenó con los felinos esta temporada.

El recluta fue usado con éxito como relevista intermedio y abridor ocasional en la eliminatoria, una actuación que le ganó un lugar en la postemporada.

“Tuve muchos problemas de control en la ronda regular, pero trabajé para mejorar. Esta noche logré mantener la bola bajita para enfrentarme a Caribes, que tiene varios zurdos de poder. Sentí que todos mis envíos funcionaron bien. Ahora tenemos el ánimo para ganar el campeonato”.

El manager Buddy Bailey le dio todo el crédito al derecho. “Fue la historia de este partido. Lanzó muy bien, mantuvo el juego cerrado y nuestra ofensiva hizo el resto”.

Antes de la actuación de Ciurcina, en la que apenas permitió un doble de Gustavo Molina, el bullpen de los Tigres exhibía una efectividad de 5.63.

Ramos, que tenía un hit en ocho turnos, respondió con un jonrón en el séptimo que le dio un vuelco al marcador, le cedió el testigo del protagonismo a Ciurcina.

“Siento que estoy más relajado en el plato. Los batazos que no cayeron antes los conseguí hoy y este cuadrangular puede cambiar la serie, pero Ciurcina lanzó tan bien que lo considero un candidato a iniciar el séptimo juego de la final, si llegamos hasta allá”, resaltó el careta que terminó con cuatro empujadas.

Francisco Buttó, que se llevó el salvado, también felicitaron a su bisoño colega. “Demostró que tenemos un equipo de futuro. Desde que subió al equipo nos ha sorprendido a todos. Hoy aguantó el juego. Fue la clave. Luego vino la reacción de los muchachos a la ofensiva”.

“Sin él, mi turno y el de Francisco no hubiesen llegado", agregó Víctor Moreno. 


"Todos disponibles"
Julio Franco, manager de Caribes, no alterará su manera de manejar el bullpen, tampoco hará ajustes en su alienación, pese a la derrota de anoche. "No tengo por qué hacerlo. Seguiremos jugando de la misma manera que nos trajo hasta aquí. Los lanzadores de Aragua lo hicieron muy bien. En el primer inning creía que íbamos a hacer más carreras y no pudimos (anotaron una con las bases llenas sin outs). No bateamos, apenas cinco hits esta noche. Luego nuestro pitcheo nos aguantó hasta el séptimo inning. Lo importante fue que usamos sólo a cinco relevistas y ninguno trabajó en exceso. Nuestro abridor (José Álvarez) tiró cinco innings. Mañana (hoy) todos los pitchers estarán disponibles".
Franco no quiso revelar el nombre del abridor de esta noche. Antes del partido, el coach de pitcheo Mike Álvarez insinuó que el lanzador dependería del resultado que la tribu alcanzara en el tercer encuentro. Una ventaja de 3-0, hubiese otorgado a los orientales mayor capacidad de maniobra. "Voy a conversar con Mike para decidir a quién vamos a poner", dijo Franco.

Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 27 de enero de 2011

Julio Franco y su cuerpo técnico ratificados



El estratega y el alto mando del club anzoatiguense planean sentarse a discutir las condiciones de su regreso al concluir la final

Julio Franco y sus colaboradores seguirán con Caribes en la campaña 2011-2012. El alto mando del conjunto anzoatiguense decidió respaldar la labor y los resultados que consiguió el cuerpo técnico.

El anuncio lo hizo Samuel Moscatel, gerente general del equipo oriental. “Julio, Ariel (Prieto, coach de banca) y Mike (Álvarez, coach de pitcheo) volverán el próximo año. Es algo que venimos conversando desde hace un par de días. Existe un consenso general en la directiva para traerlos de vuelta por su gran trabajo. Al concluir la final haremos oficial el acuerdo”.

El club oriental terminó en el último lugar la campaña anterior, con un mediocre récord de 22-41, mientras que en las últimas dos zafras exhibía un balance de 50-76, el peor de la liga durante ese lapso. Franco, un gran motivador, fue clave en el resurgimiento de la franquicia, que asiste a su segunda final en 20 años de existencia.

“Le doy gracias a Dios por todo lo que está pasado”, dijo el dominicano. “Hemos hablado, pero en este instante lo único que me interesa es ganar dos juegos. Una vez que lo logremos, la tarea estará hecha”.

El manager cumplió, independientemente de lo que pase en la serie final.

“Nunca he usado la estrategia. Juego el beisbol de la misma manera siempre. El partido te dice lo que hay que hacer, cuando hay que tocar, batear y correr, cambiar a un lanzador. Lo importante fue el manejo del grupo. Esa fue lo más importante", enfatizó Franco, cuando se le preguntó sobre el secreto del éxito.

El boricua Carlos Ríos, gerente deportivo, también fue ratificado.

A Franco le gustaría estar ligado a Caribes al menos por cuatros años, pero en principio su nuevo contrato será por una campaña.


Manny Ayala agotado

El derecho Manny Ayala espera poder ayudar a Caribes en un hipotético sexto partido. “Me siento un poco cansado”, confesó. “Ojalá pueda estar disponible en el bullpen o abrir un juego, si se necesita, el sábado. Pero para ser sincero, el brazo está débil. Trato de soltar la pelota con fuerza y el brazo no responde como antes”.

Ayala fue aporreado con dos jonrones y tres carreras en el primer encuentro de la serie. Antes, también contra Aragua, en el desafío que le dio el pase a Caribes a la final, no superó la primera entrada. “Tiene una tendinitis en los flexores del codo de lanzar”, diagnosticó el doctor del club, Agustín Mata Mata. “Lo hemos tratado con anti inflamatorios, analgésicos y fisioterapia”. 


Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 27 de enero de 2011

miércoles, 26 de enero de 2011

José Álvarez: "Será el partido más importante de mi carrera"



La serie final se reanuda esta noche en Maracay y Caribes intentará dar otra paso, camino a su primer título en 20 años

José Álvarez pisará hoy un terreno desconocido, pero subirá al montículo del José Pérez Colmenares convencido de que hará un buen trabajo contra los Tigres. Si logra darle la oportunidad a Caribes de ganar el tercer partido de la serie final, el equipo quedará a un paso de su primer título en 20 años de historia como franquicia.

Una responsabilidad que aceptó sin titubeos, cuando el manager Julio Franco lo ratificó como el pitcher de esta noche.

“Es el partido más importante de mi carrera”, señaló el zurdo de 21 años de edad, que apenas tiene experiencia en clase A con Boston y Florida.

“Antes he participado en playoffs en Estados Unidos (con el club Lowell Spinners, en 2009), pero lanzar en una final en Venezuela no tiene comparación. Es algo a lo que nunca me he enfrentado”.

El barcelonés se convirtió en una alternativa para el cuerpo técnico de Caribes, después de las deserciones de los abridores Andrew Baldwin y Steve Bray, y a la poca oferta de brazos en el draft de sustituciones para el Clásico de Enero.

“Hizo un gran trabajo en la eliminatoria y la semifinal, así que siempre apareció entre los candidatos”, refirió el coach de pitcheo Mike Álvarez.

José Álvarez fue un confiable relevista intermedio y un exitoso abridor. Contra Aragua tiró uno de los siete juegos completos que se registraron durante la campaña regular y el viernes de la semana pasada trabajó cuatro entradas de relevo, en las que aisló cinco hits y una anotación limpia, en el partido que selló el pase de los orientales a la segunda final en su historia.

“Desde ese juego, los he visto en tres encuentros seguidos. Sé cómo batea cada uno. Confío en mis pitcheos y en el equipo que tendré respaldándome”, enfatizó.

Los maracayeros dejaron foja combinada de 11-5 frente a lanzadores zurdos en la ronda regular y el round robin. Una estadística que no intimida a Álvarez.

“Tienen una alineación respetable, de mucha experiencia. Cualquiera te puede hacer daño. Por eso la clave será ir pitcheo a pitcheo, sin confiarse y mantener el plan de trabajo”.

Álvarez exhibió registro de 2-2, con 2.02 de efectividad, en nueve salidas contra Aragua, incluida la postemporada. Durante ese lapso, Héctor Giménez, Jesús Guzmán, Wilson Ramos y Lastings Milledge, el corazón ofensivo de los Tigres, apenas le conecta .238 de promedio (21-5), con sólo dos extrabases.

“Siempre les digo a estos jóvenes que deben creer en ellos. No pueden tratar de ser perfectos allá afuera. Sólo deben tener convicción en sus lanzamientos y adecuarlos dependiendo del bateador al que están enfrentando. Se trata de que tiren la bola donde quieran. No tiene que ser strike siempre, pero la ubicación debe estar allí. Si lo logran, entonces tendrán éxito. Ese es el plan”, abundo el coach Álvarez.

“Hay que respetarlos (Aragua) y seguir lanzando como lo he hecho. Si eso ocurre, el equipo tendrá la oportunidad de ganar”, sentenció Álvarez. 

El Dato

José Álvarez incorporó esta temporada la recta cortada a su repertorio. Puede lanzarla en cualquier conteo. Su mejor pitcheo es la recta (90-91 mph), que combina con el cambio (el mejor del sistema de granjas de los Marlins) y la curva.


Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 26 de enero de 2011

Alex Herrera renació de sus cenizas


El zurdo ganó por primera vez en una final y Luis Jiménez dio el batazo decisivo para los orientales

Alex Herrera habló con el manager Julio Franco antes del inicio de la final, y le pidió que sólo lo usara como relevista, “porque en las series cortas los partidos se ganan desde el bullpen”.
Anoche fue llamado por segunda día fue llamado, en otra situación de apremio, y demostró con hechos su teoría. Contuvo al Aragua durante cuatro entradas, en las que aisló dos hits y permitió una carrera, como tercer lanzador de su equipo, para darle la oportunidad a Caribes de mantenerse en el juego y sumar un nuevo triunfo, que colocó la serie 2-0.
“La verdad que fue una de mis mejores actuaciones en una final. Espero seguir tirando strikes y dominando a los rivales”, dijo Herrera que ganó por primera vez en su carrera en una instancia decisiva, luego de iniciar la temporada con mediocre balance de 0-3 y 9.00 de efectividad en postemporada.
“En momentos así, un hombre tiene que demostrar de qué está hecho y Alex lo hizo. Fue la figura del bullpen hoy, ayer fue (Eduardo) Figueroa y tal vez en el próximo encuentro sea otro. Es lo que nos ha traído hasta aquí”, dijo Franco.
Herrera mejoró su efectividad a 1.93 en 4.2 innings.
En el quinto capítulo, otra figura hizo su aparición. Luis Jiménez aprovechó una recta adentro de Yorman Bazardo, y conectó un doble que pasó por encima de la tercera base y barrió las bases, para coronar un racimo de cuatro anotaciones.
“Ellos me trabajaron muy bien con pitcheos adentro en el primer partido. Esta vez el envío me ganó, le di atrasado y tuve la suerte de que la pelota cayó en zona buena. También ayudó que la defensa de los Tigres estuviera cargada a la derecha por mi condición de zurdo”.
José Cabrera volvió a estar perfecto y se apuntó su segundo salvado. En esta ocasión, retirando a cuatro bateadores.
“Tenemos 2-0 y eso nos da mucha ventaja, pero todavía hay que seguir metiendo mano”, señaló el dominicano.
“No vamos a bajar los brazos por la ventaja que tenemos. No podemos confiarnos. Aragua no puede recibir oportunidades, porque sigue siendo un buen equipo”, destacó Herrera.

Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 25 de enero de 2011

Luis Jiménez celebra su regreso en la final

El slugger larense asiste a su primera serie decisiva y le emociona compartir la misma alineación con Josh Kroeger y Alexi Amarista

Luis Jiménez no puede ocultar su alegría. Es la primera vez en 10 años de carrera que aparece en una final y lo hace con el estatus de figura. Por eso hace dos días venció su miedo a volar y contrató una avioneta para que lo trasladara de Margarita, donde asistió al Derby de Jonrones el sábado, a Maturín, de donde se subió en un taxi hasta el Alfonso Chico Carrasquel.
“No pude conseguirme pasajes ni siquiera en ferry. Así que moví algunos contactos contraté una avioneta que me trasladó a Maturín. Se movía mucho en el trayecto, a mí me da mucho miedo esa broma. Pero llegué bien y tomé un taxi hasta el estadio. Me uniformé poco antes del juego”, recordó el larense entre risas.
Jiménez, el zurdo con más jonrones y empujadas en el circuito en los últimos dos años, se embarcó en otro recorrido difícil antes del inicio de la campaña. Después de concluir el calendario regular de la 2009-2010, con Cardenales, regresó a su casa sin empleo para el verano y terminó jugando en la Liga de Carora, una reunión de equipos semiprofesionales, al oeste del estado Lara.
“No puedo sentir otra cosa que orgullo de estar con Caribes. El trabajo que hecho durante este tiempo me ha dado resultados y estoy recogiendo los frutos”.
Jiménez, de 28 años de edad, ligó para .312 en la eliminatoria, encabezó la liga con 12 jonrones y terminó segundo en empujadas con 40, mientras dejaba un promedio de embasado de .475 y un slugging de .548. Ese rendimiento le ayudó a regresar al beisbol organizado con Seattle.
En la semifinal, como refuerzo de Bravos, dejó otra impresionante línea de producción (.373/.456/.542) y ahora está con Anzoátegui, en una alineación que también incluye a Josh Kroeger y Alexi Amarista, los dos toleteros que terminaron primero y segundo en la elección del Jugador Más Valioso.
“Imagínate lo que significa eso. Se siente bien venir de una liga en la que no sabía a dónde iba a parar y de pronto ser considerado uno de los bateadores más temibles aquí. Me convertí en una suerte de escudo de guerra para cualquier equipo”.
Ya no será tan fácil deshacerse de él, lanzando pitcheos alejados del plato, como ocurrió en la ronda regular y buena parte del round robin.
“Estoy tratando de hacer las cosas poco a poco, de acuerdo a la situación del juego. Ahora estoy en un lineup en el que cualquiera puede dar un batazo. También están Endy Chávez, César Suárez, ‘Cachi’ (Oscar Salazar), Eliézer (Alfonzo). La produccíón está mejor repartida”.
Sin embargo, la presión está ahí. “Claro. En el primer partido estaba un poquito presionado, asustado porque como refuerzo debes rendir. Después pasaron los primeros dos innings y me tranquilicé. Debo pensar que es un juego más y hacer el trabajo como profesional. Lástima que no sea con Lara, pero es un sueño bonito estar en una final”.
Cualquiera sea el resultado con Caribes, Jiménez ya ganó. Está de vuelta, sin turbulencias en su futuro inmediato.
“No creo que lo haya dado todo en el beisbol profesional. Todavía falta mucho”.


El Dato
Luis Jiménez observó la serie final entre Lara y Aragua en la 2007-2008, desde del banco por encontrarse en lista de incapacitados.

Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 25 de enero de 2011

Alexi Amarista demostró que no existen los imposibles


La figura de Caribes se sobrepuso a la adversidad. El segunda base se convirtió en una de las mejores historias de la temporada 2010-2011

En las afueras del estadio Alfonso Chico Carrasquel, los vendedores informales exhiben en sus improvisadas tiendas jerseys con el número 2 de Alexi Amarista. Parecen incontables. Una gran valla que recibe a los visitantes.
Media hora antes de iniciarse el encuentro, la tribuna comienza a hervir con aficionados que lucen la casaca del diminuto infielder. Algunos corean: “MVP, MVP”, cuando el segunda base sale al terreno uniformado para calentar.
“El respaldo del público es increíble”, sonrió Amarista. “Ha sido un gran apoyo durante todo el año”.
Amarista fue uno de los mejores bateadores en la campaña anterior, al punto de luchar por el título de bateo. Un esfuerzo que se perdió en un equipo mediocre, último en la clasificación, con balance de 22-41. Humillado por el resto de la liga, con una escuálida asistencia en los partidos de local.
Las cosas cambiaron este año y Amarista se erigió en un héroe en Puerto La Cruz. Lideró casi todos los departamentos ofensivos de Caribes y apareció entre los 10 primeros de los más importantes del circuito. Perdió la elección del premio Jugador Más Valioso, por un cerrado margen con Josh Kroeger, pero se ganó el corazón de unos aficionados que no tenían a quién seguir.
“No pienso en la temporada pasada, eso quedó atrás", sentenció Amarista. “Este año comenzó una nueva etapa para todos. Nadie creía en nosotros y eso nos ayudó a salir con ánimos para demostrar que sí podíamos, a pesar de los resultados anteriores. Cada cual aportó en la clasificación y luego en el round robin para llegar a la final. Salimos a jugar duro sin ver los obstáculos”.
Amarista, de 21 años de edad, también se divirtió con sus amigos de la infancia en Barcelona y, ahora compañeros en el clubhouse, José Gil, José Álvarez y Niuman Romero.
“Creo que todos hemos disfrutado esta temporada. Somos de esta zona. Nos criamos juntos desde que estamos en el profesional. Es un orgullo compartir con ellos y vestir la camiseta del oriente del país, la de Caribes de Anzoátegui. Queremos dar lo mejor para dejar el nombre del equipo en alto”, enfatizó Amarista, mientras le seguían rodeando brazos extendidos con grabadores y cámaras, antes del primer encuentro de la final.
Amarista fue el reflejo de lo ocurrido con Caribes. El pequeño se convirtió en un gigante que largó nueve jonrones y bateó .370 con hombres en circulación durante la eliminatoria. Una productividad que mantiene durante la postemporada.
El camarero se transformó en el líder inesperado, que se levanta en tiempos de oscuridad para mostrar el camino y que no retrocede frente a la adversidad y la tragedia familiar, que lo alcanzó cuando el hampa común asesinó a su padre, mientras celebraba una victoria de Anzoátegui, en noviembre, por resistirse a entregar un costoso reloj.
“Mis compañeros y la fanaticada estuvieron allí para respaldarme, para decirme que no desmayara. Hablé mucho con mi familia sobre seguir adelante y no quedarme en casa. Era lo que hubiese querido mi padre (Alexi Amarista) y mi abuelo, que tampoco se encuentra conmigo. Quiero llegar a las grandes ligas para cumplir su sueño y cuando ganemos el título se los dedicaré, como cada una de las cosas que hago”.
Antes, dejará todo en el terreno de juego para conseguirlo.
“Siempre he creído en el trabajo. Por eso creo que di tantos jonrones, a pesar de mi estatura (1,68 metros). El año pasado busqué dar hits. Este año el manager (Julio Franco), me ayudó con el swing y comenzaron a salir los jonrones. La fuerza estaba allí”.
Ese poder interior y la confianza en sí mismo, sin importar lo que ocurra a su alrededor, lo convierte en un ejemplo de superación.
“Su historia debería ser llevada a Hollywood y luego convertirla en película”, soltó un aficionado de Caribes. “Debería protagonizarla Will Smith”.
Seguro que a Smith le interesaría el papel.

Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 25 de enero de 2011