sábado, 16 de julio de 2011

Héctor Sánchez espera que su bate siga produciendo



Cuando debute será el venezolano 264 que juega en las mayores. El prospecto se encontraba en triple A y fue llamado ayer por los Gigantes de San Francisco

Héctor Sánchez no pudo dormir después de que el manager Steve Decker lo despertara, pasada la media noche del jueves. La noticia que había esperado desde que firmó con San Francisco, cuando era un adolescente, llegó de sopetón, sin previo aviso, como suele ocurrir en la mayoría de los casos.
“Terminamos un partido en Sacramento (sede de los River Cats, filial de Oakland) y ya estaba en el hotel cuando sonó el teléfono. Nunca pensé que se tratara del manager y menos que era para decirme que iba a las grandes ligas”, contó Sánchez, vía telefónica.
“No pude dormir en toda la noche. La llamé a mi familia. Ha sido una gran alegría, porque para eso te esfuerzas día a día”, agregó el receptor, que durante la mañana de ayer viajó a San Diego, donde el club de Bruce Bochy juega una serie contra los Padres.
“En la mañana me llamó Bobby Evans (director de operaciones de beisbol) para felicitarme y darme el itinerario de vuelo”, señaló Sánchez, que inició la temporada en clase A y a mediados del mes pasado fue promovido a los Grizzlies de Fresno, sucursal triple A de los Gigantes en la Liga de la Costa del Pacífico.
El receptor, que batea a las dos manos, fue subido para llenar la vacante de Chris Stewart, que a su vez fue enviado a las mayores cuando Buster Posey se lastimó.
Ahora Sánchez ocupará el lugar en el roster de Pat Burrell, que fue colocado en la lista de lesionados por 15 días, debido a una lesión en el pie derecho.
Lo que obligará a la organización a realizar un movimiento para abrirle un cupo al venezolano en el roster de 40.
De acuerdo con la prensa de San Francisco, es posible que Stewart sea colocado en asignación, porque de lo contrario el equipo tendría que cargar con tres catchers, incluido Eli Whiteside.
“Tengo que esperar llegar al estadio para saber cuál es el plan conmigo, pero sea cual fuere haré lo mismo que he estado haciendo en ligas menores”, destacó el maracayero, que es considerado uno de las mejores caretas defensivas en las granjas de los Gigantes.
Pero tal vez su ascenso tenga que ver con su bate. En cinco años en ligas menores exhibe un promedio vitalicio de .301 y este año, entre el San José y el Fresno, exhibe una buena línea de producción .302/.337/.465, con ocho dobles, 13 jonrones y 58 remolcadas, en 67 desafíos.
“Intentaré adaptarme tan rápido como lo hice en triple A. Nunca antes había estado en ese nivel y me fue bien. Espero que seguir produciendo como lo he hecho antes. Que mi bate hable por mí”, puntualizó Sánchez, de 21 años de edad.
Mientras intentará calmarse, cuando se encuentre por primera vez con sus compañeros.
“No sé cómo será. Imagino que grande como este hotel (San Diego Marriott Hotel & Marina, donde se alojan los Gigantes), enorme. Será grande, cuando esté allí. Seguro que sí”.

Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 16 de julio de 2011

viernes, 15 de julio de 2011

Pablo Sandoval se fajó por su estatus de estrella

El martes, Sandoval se convirtió en el primer miembro de San Francisco que remolca una carrera en un Juego de Estrellas desde Barry Bonds en 2002

El "Panda" regresó a la élite de los bateadores. El tercera base aspira a mantener el ritmo en la segunda mitad para ver a los Gigantes otra vez en la postemporada

Pablo Sandoval luce con orgullo el anillo de Serie Mundial, que ganó junto al resto de sus compañeros en octubre pasado. Es un lujo del que pocos peloteros pueden ufanarse, pero el “Panda” hubiese querido que llegara a su mano derecha de otra manera, como figura de San Francisco en los momentos importantes.

Sólo que la historia fue otra y, una campaña muy por debajo de su capacidad, lo convirtió en suplente durante el trayecto más importante de la postemporada. Por eso viajó a Arizona, poco después de la celebración de los Gigantes, y comenzó un régimen de acondicionamiento físico que le ayudó no sólo a perder 30 libras (13,6 kilogramos), sino a reencontrarse con la motivación que le llevo a ser uno de los mejores bateadores de las grandes ligas en 2009.
“Atravesé por momentos duros la temporada anterior. Pero regresé con la mentalidad de trabajar fuerte. Las cosas no llegan fáciles. Tienes que ganártelo. Una vez que lo entiendes, vez todo de una manera diferente”, aseguró el Sandoval, uno de los peloteros más felices en Phoenix, por su selección al Juego de Estrellas.
“Lo veo como un premio. Hice muchos sacrificios el año pasado. Es producto del trabajo”, destacó el carabobeño, que el receso de la zafra se entrenó bajo la mirada de Dan O’Brien, un reconocido ex decatlonista de la selección de Estados Unidos, y Greg Oliver, uno de los preparadores físicos de Barry Bonds.
“Todos los inviernos voy a seguir un régimen similar para mantenerse, me hace sentir muy bien”.
Las cámaras registraron a Sandoval delgado, mucho más ágil en el campo y con una mayor conciencia de lo que estaba haciendo en el plato, desde el día inaugural.
“Tienes que madurar, saber que la fama llega rápida pero de igual manera se puede escapar de las manos. Aprendí. El tiempo de ser niño, de bochinchar, lo dejé atrás. Claro, sin perder mi entusiasmo, sin olvidar disfrutar lo que estoy haciendo”.
Sandoval tuvo un sólido comienzo de campaña, que le convirtió en el sostén de la endeble ofensiva de San Francisco. En abril ligó para .313, con 5 jonrones y 14 remolcadas, más un OPS de .913. Estaba de vuelta a la forma de hacía dos temporadas, pero un pelotazo en la mano derecha le obligó a ir al quirófano y perderse seis semanas. De nuevo, aparecieron las dudas.
“Tenía que esperar a mejorarme. Trabajé en eso y lo superé. Todavía me molesta un poco, nada que no puede manejar. Simplemente seguí adelante”.
Nada cambió. Después de regresar inició una racha de 21 partidos con hits --anoche intentaba extenderla-- que incluyó una cadena de nueve encuentros seguidos con extrabases, la más larga para un miembro de los Gigantes desde que Willie Mays tuvo una igual en 1963.
“Imagínate que mi nombre aparezca al lado de un Salón de la Fama. Es un orgullo. Cuando estás en una racha debe ser paciente y creo que ahora estoy mejorando ese aspecto. Veo más pitcheos, tengo mejor average con dos strikes. Y sigo trabajando. Tuve varias conversaciones con Barry Bonds en el receso de campaña y quién mejor que él para ayudarme en el plato. No imaginé estos números, ni me puse metas específicas. Sólo quería hacer mi trabajo, sin presión. Ser feliz y disfrutar mi juego, día a día. Es lo que estoy haciendo”.
Por eso su manager, Bruce Bochy, no dudó en convocarlo al equipo de la Liga Nacional, en el clásico de mitad de calendario, para reemplazar al lastimado José Reyes.
“Eran las 9 de la mañana (del domingo) cuando me despertó. Fue la mejor llamada que he recibo en mi vida", sonrió Sandoval, al recordar el feliz momento. "Estoy disfrutando al máximo porque uno no sabe cuándo puede volver a pasar”.
Todas las gotas de sudor durante su riguroso entrenamiento y voluntad para superar obstáculos, le ayudaron a renovar la membresía en el club selecto de estrellas de las mayores.


Volver al playoff

Sandoval está convencido de que los Gigantes volverán a la postemporada.
“Los aficionados van a seguir sufriendo porque ganamos por una o dos carreras (risas). Pero así jugamos. Yo no me veo como el líder del equipo, como dicen algunos, pero todo mi esfuerzo en la segunda parte es para que volvamos a los playoffs. Sólo tengo que mantenerme saludable”.

Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 15 de julio de 2011


jueves, 14 de julio de 2011

Phoenix dejó recuerdos inolvidables para los venezolanos

Miguel Cabrera

Tres nuevas estrellas nacieron en el firmamento de las mayores y otras dos volvieron a vivir la emoción del clásico de mitad de temporada. El Chase Field celebró por tres días la fiesta del beisbol 
 
PHOENIX

“Miguel, Miguel”, gritaba una joven, ataviada con una camisa de los Cascabeles, sobre el dugout de home club del Chase Field.

Miguel Montero sólo pudo sonreírle. Un reportero de la cadena Fox 10 Arizona comenzaba a hacerle pregunta, mientras esperaban otras dos televisoras locales.

“No creo que haya hablado tanto con la prensa en apenas dos días”, dijo el receptor de los desérticos, que apenas tres días antes se había enterado que formaría parte del roster de la Liga Nacional en el Juego de Estrellas, como sustituto del lesionado Plácico Polanco.

Los gritos de los aficionados, durante la práctica de bateo del martes, y las entrevistas continuaron hasta que los peloteros de ambas ligas, regresaron a los clubhouses para colocarse los uniformes, poco antes de la edición 82 del clásico de mitad de temporada.

Miguel Montero (derecha) junto a Yadier Molina
“Hoy sentí que me trataron como una celebridad, como una estrella de Hollywood, cuando estaba en el desfile de la alfombra roja, antes del partido. Fue bonito. Estaba muy emocionado, al lado de mi familia”.

Montero no tuvo turnos esa noche, pero recibió los envíos de Joel Hanrahan y Brian Wilson, que salvó el encuentro para la Nacional, en el noveno inning.

“Hubiese querido batear, pero lo más importante es que no hicieron carreras (el equipo de la Americana). Fue emocionante recibir a dos de los líderes en salvados de la liga Nacional. Muy especial”

Durante la presentación de la escuadra del viejo circuito, Montero fue uno de los peloteros más aplaudidos.

“Fue la ovación más ruidosa que he recibido aquí, porque es la mayor cantidad de fanáticos que hemos tenido en este estadio (47.994 personas). Voy a recordar esto por el resto de mi vida y espero que vengan otras convocatorias al Juego de Estrellas”.

Pablo Sandoval, que se estrenó en el partido de luminarias como sustituto del lastimado José Reyes, conectó un doble y empujó una de las cinco carreras de la Nacional.

“No podía estar quieto mientras esperaba entrar al juego (la oportunidad se dio en el sexto inning por Scott Rolen), corría, me estiraba, hasta que me llamaron. Luego vino el batazo y cuando llegué a segunda no sabía si reír o llorar”, dijo el Panda, que se convirtió en el primer venezolano que debuta en la cita estelar con un extrabase.

Pablo Sandoval comparte con Lance Berkman
“Lo más divertido fue la carrera que pegó (Heath) Bell en el octavo inning, desde el bullpen, para luego deslizarse al llegar al montículo. De eso se trata, de disfrutar”.

El carabobeño llegó al receso de temporada con una racha de 21 encuentros conectando imparables –a cuatro desafíos de igualar la marca para un venezolano que posee Víctor Martínez desde 2009– después de perderse alrededor de seis semanas por una lesión en la mano derecha.

Estoy disfrutando al máximo este momento porque uno no sabe cuándo puede volver a pasar”, señaló.

Asdrúbal Cabrera, otro debutante, se fue de 2-0, pero se desempeñó impecablemente en el campocorto de la Americana. Su nombre ahora aparece como el cuarto shortstop de Venezuela que inicia un Juego de Estrellas, desde que Alfonso “Chico” Carrasquel se convirtió en el primer latino en el choque hace 60 años. Los otros dos son Luis Aparicio, miembro del Salón de la Fama, y David Concepción, el último que lo había hecho en 1982.

Asdrúbal Cabrera
“Estaba muy emocionado cuando recibí el primer pitcheo. Fue algo grande”, dijo el portocruzano, que ocupó el lugar de Derek Jeter. “Realmente no es importante si abres o no, porque el solo hecho de estar aquí es un honor”.

Miguel Cabrera, que acudió a su sexto Juego de Estrellas, la tercera cifra más alta entre los criollos, aseguró que siempre es especial porque “conoces a varios peloteros, que no tienes la oportunidad de ver a menudo”.

El inicialista solo consumió un turno, en lugar del mexicano Adrián González.

Félix Hernández
Félix Hernández, el as de Seattle, vivió el partido con menos intensidad, pero no paró de aupar a sus compañeros. El derecho había lanzado el domingo anterior y eso lo inhabilitaba para estar disponible en el roster de la Americana.

“Estos dos días los pasé súper bien. De verdad lo disfrutamos porque asistieron varios latinos (20) y el ambiente era excelente. Claro, lo que más recordaré es que no pude lanzar”, sonrió el Rey.



Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 14 de julio de 2011

miércoles, 13 de julio de 2011

Bastó un swing de Prince Fielder



El inicialista disparó jonrón de tres carreras que guió a la Liga Nacional a un triunfo, 5-1, contra la Americana. Cuatro venezolanos vieron acción en el Juego de Estrellas 


PHOENIX
Prince Fielder envió un misil a las gradas del jardín central, que produjo tres carreras en la parte baja de la cuarta entrada, para conducir a la Liga Nacional a un triunfo, 5-1, contra la Americana, que hizo delirar a las 48 mil personas, que asistieron a la edición 82 del Juego de Estrellas, en Chase Field.

El fornido inicialista fue el pelotero más abucheado en la víspera, mientras disputaba el Derby de Jonrones, pero un swing hizo olvidar a los molestos aficionados de los Cascabeles, que no le perdonaban la exclusión de Justin Upton en el equipo del viejo circuito, que capitaneó, en el concurso de forzudos.
El estacazo se fue del parque en cuenta de 2-2, ante un envío de C. J. Wilson. Fielder se convirtió en el primer miembro de los Cerveceros que conecta un cuadrangular en el clásico de mitad de temporada, un logro que acompañó con el premio al Jugador Más Valioso.
Con el triunfo, la Nacional volverá a tener ventaja de comenzar en casa la Serie Mundial, después de romper el año pasado una cadena de 13 derrotas.
Pablo Sandoval, que sustituyó en tercera a Scott Rolen en el sexto, conectó un doble, en conteo completo, contra Brando League, que remolcó a Hunter Pence, y alejó el score 4-1. 

“Estaba nervioso con los primeros pitcheos, no quería batear para dobleplay y gracias a Dios hice el trabajo. Pude conectar la bola con potencia y salió el doble (por la izquierda)”, dijo el Panda, que se convirtió el primer venezolano que debuta con un extrabase en el Juego de Estrellas y apenas el cuarto que lo hace con hit.  “No sabía qué hacer. Si llorar o reír. Porque es el sueño de todo niño y lo pude vivir”.
Asdrúbal Cabrera, el cuarto campocorto criollo que inicia ese tipo de partidos, se mantuvo en la alineación de Ron Washington por cinco entradas, pero se marchó sin hits en dos turnos.
“Estaba muy emocionado cuando recibí el primer pitcheo (de Roy Halladay). Fue algo grande”, dijo el portocruzano, que reemplazó al titular Derek Jeter. “Realmente no es importante si abres o no, porque el solo hecho de estar aquí es un honor”.
Miguel Cabrera sustituyó en la inicial al mexicano Adrián González, responsable de la única carrera de la Americana, gracias a un cuadrangular, en el cuarto.    
“Siempre es especial participar porque conoces a varios peloteros, que no tienes la oportunidad de ver a menudo”, dijo el aragüeño que asistió al clásico por sexta ocasión y salió por una molestia después de fallar en el sexto.
“Fue por precaución”, tranquilizó. “Cuando chequee el swing sentí una pequeña molestia en el costado (oblicuo derecho). Aunque si el partido hubiese sido de temporada regular, me quedo. Estaré listo para el viernes”.
El joven circuito apenas ligó seis imparables contra 10 lanzadores, incluido Halladay que tiró dos entradas perfectas y Tyler Clippard, que con un tercio se llevó el triunfo. Perdió Wilson.
Miguel Montero no pudo batear, pero recibió los envíos de Brian Wilson, que salvó el juego. “Voy a recordar esto por el resto de mi vida y espero que vengan muchos Juegos de Estrellas”, dijo.
Félix Hernández vio el partido desde la banca, impedido de lanzar por no tener los días de descanso.
“Me dediqué a apoyar a mis compañeros, en especial a Michael Pineda, que fue el único que actuó de Seattle. Ojalá regrese y pueda volver a lanzar como lo hice en 2009”.
La Liga Nacional mejoró su récord a 42 y 38, con dos empates, y el próximo año intentará empatar su última racha de tres victorias seguidas (1994-96).

Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 13 de julio de 2011

Décimo Inning



PHOENIX
Ryan Vogelsong volteó de inmediato cuando escuchó en una misma oración “Tiburones de La Guaira” y “Venezuela”.
“La gente allá es fantástica. La samba me gusta mucho. Una gran atmósfera. Si puedes lanzar allí, podrás hacerlo en cualquier lado. En cada partido hay mucho en juego, lo puedes sentir. Es una buena experiencia. Te hace fuerte”.
El derecho, que abrió 11 partidos con los Tiburones en la 2010-2011 y dejó balance de 6-2, con 2.25 de efectividad, se convirtió en el favorito de la prensa, entre los peloteros seleccionados a la edición 82 del Juego de Estrellas, al menos para los periodistas de San Francisco.
Vogelsong fue seleccionado en la quinta vuelta del draft universitario por los Gigantes, en 1998, pero tres años más tarde se mudó a Pittsburgh, en el cambio por Jason Schmidt. Luego emigró a Japón, donde jugó para dos equipos diferentes, entre 2007 y 2009. El año pasado terminó en triple A con Filadelfia y decidió viajar a Caracas, como agente libre en busca de trabajo. Su periplo terminó con una invitación al campo de entrenamientos de San Francisco, pero pese a su buena actuación en los partidos de exhibición, fue asignado a las menores. No había espacio para otro abridor en el roster inaugural. Sólo que Barry Zito sufrió una lesión en el tobillo, a mediados de abril, que le abrió las puertas para regresar a las mayores. Desde entonces su actuación ha sido clave para el equipo de Bruce Bochy (6-1, 2.17).
“Es una locura. Cuando estuve en Venezuela ni siquiera imaginé que conseguiría trabajo en el verano. Ahora estoy aquí (en el clásico de mitad de temporada)”, destacó.
De acuerdo con Elias Sports Bureau, el lanzador de 33 años de edad es apenas el segundo jugador en la historia, que después de estar fuera de las mayores durante cuatro años (la última vez que apareció se remontaba a 2006, con los Piratas) es seleccionado para el Juego de Estrellas, en la campaña de su regreso. El zurdo de los Medias Rojas, Mickey Harris, encabeza la lista. Tras volver de la Segunda Guerra Mundial, participó en la reunión de astros de 1946.
“Lanzar con La Guaira me ayudó mucho”, confesó Vogelsong. “Es un buen torneo. Enfrentar a Magallanes o Caracas, ante esas multitudes, te prepara para hacerlo en cualquier lado. Hay mucha presión, bulla”.
A Vogelsong le gustaría regresar. Pero es temprano para dar una respuesta. “Vamos a ver cuántos innings acumulo y qué tan cansado estoy”.

Esta columna apareció publicada en el diario El Nacional el 13 de julio de 2011

Miguel Cabrera mira el horizonte con optimismo


El slugger de los Tigres no piensa en el pasado y asegura que no ha perdido el enfoque en el beisbol, El inicialista quiere ver a Detroit en la postemporada


PHOENIX
Miguel Cabrera espera paciente el final de una larga entrevista, sin dejar de mirar el lente de la cámara de video, que le apunta. “Estoy orgulloso de estar aquí, por tener esta oportunidad de vivir una nueva experiencia y de llevarme a casa un recuerdo bonito”, responde sereno.
Sentado, junto al resto de las estrellas de la Liga Americana, ataviado con un jean y una camisa manga corta azul, con delgadas líneas blancas, luce un aspecto juvenil, mientras atiende a la prensa, en los actos previos al clásico de mitad de temporada. Es la figura de los Tigres de Detroit, el pelotero franquicia. Una imagen que solo puede ser asociada con el vocablo “éxito”.
Tres meses atrás, una apariencia muy diferente impactó al mundo del beisbol. Con el rostro cruzado por una sonrisa desencajada, el slugger apareció fotografiado en una estación de policía, después de ser arrestado por sospecha de manejar en estado de ebriedad, mientras conducía una camioneta hacia Lakeland, sede primaveral de los bengalíes, en Florida. El aragüeño, que un año antes se había sometido a un programa de rehabilitación, parecía caer por un agujero oscuro, sin fondo. Sólo que no seguía a una liebre, ni al otro lado le esperaba el País de las Maravillas.
Pero la tormenta quedó atrás. Ahora es un recuerdo lejano, como el de un sueño incómodo que se desvanece con la llegada del alba. La promesa de redimirse y no recaer sigue firme.
“Si Dios me ha dado la oportunidad de jugar beisbol, esas cosas no me van a quitar el enfoque que te tengo en el beisbol”, afirma. “Lo que hago no puede encontrar distracciones por cosas que pasan afuera, en la calle. Son situaciones que le pueden ocurrir a cualquiera. Claro, como figura pública, como persona que siguen los medios, uno debe cuidarse de ese tipo de cosas. Gracias a Dios estoy aquí. Uno aprende de los errores y trata de hacer un balance y, bueno, para adelante. No puedo detenerme en lo negativo”.
 A juzgar por lo que hizo en la primera mitad de la campaña, parece recorrer el camino indicado. Sus números están muy cerca de los promedios de costumbre. Proyecta .311 de average, 32 jonrones y 104 impulsadas, cifras muy parecidas –aunque todavía por debajo– a las de 2010, cuando terminó segundo en la votación para el Jugador Más Valioso de la Liga Americana. La diferencia es que Detroit está en el primer lugar.
“Trato de sentirme orgulloso de lo que hago. En la medida que me vaya bien, podré seguir ayudando a los Tigres. No trato de tapar el sol con un dedo, pero sí de conseguir lo que he logrado en años anteriores: Trabajar duro y jugar buen beisbol. Siempre los fanáticos harán comentarios, leerán lo que aparece en los medios. Yo no puedo permitir que eso me desestabilice. Pueden decir mil cosas de mí, pero yo sé que puedo hacer muchas más y bien. Es algo que tengo en la mente. Jugar pelota es una de las cosas que puedo hacer bien”.
Lo hace tan bien, que llegó al Juego de Estrellas con un total vitalicio de 938 producidas, número que le ayudó a desplazar a Mickey Mantle, miembro del Salón de la Fama, en el puesto 10 de la lista de todos los tiempos entre jugadores con 28 años de edad. Todavía le queda media temporada por delante para seguir avanzando posiciones, pues cumplirá 29 en 2012. Los próximos en la lista son Joe Medwick, otro inmortal, con 959, y Albert Pujols, con 977.
“Sólo quiero ser consistente en mi carrera. Estar en esa lista es un orgullo, pero mi meta es mantenerme sano, batear sobre .300, dar más de30 jonrones y empujar 100 carreras. Año tras año. Luego, después del retiro, cuando deje de jugar pelota, veré todos esos números”.
Ahora le esperan cosas más terrenales. Si mantiene esa “consistencia”, el manager Jim Leyland lo agradecerá.
“Me gustaría ganar la división. Eso es lo que nos hará olvidar todos los años anteriores, en lo que no pudimos clasificar. Se lo merece Detroit y sus aficionados”.
En el horizonte, aparece el camino dorado que lo llevará a un sitial en la historia, hasta hace poco impensable para un slugger venezolano.

Más paciente
Miguel Cabrera proyecta terminar la temporada con 116 boletos y apenas 90 ponches, ambas marcas en su carrera. Una estadística que ratifica el respeto que sigue ganando entre los lanzadores de la Americana (suma 14 pasaportes intencionales) y revela su madurez como bateador.
“Tengo una mejor idea de la zona de strike. Es lo que ha pasado este año. Si me van a dar la base por bolas, entonces tomo la primera. No trato de perseguir pitcheos malos para sacarme out.  He sabido manejar esas situaciones. Ese es mi plan. Mientras me encuentre en circulación el equipo tendrá la posibilidad de hacer más carreras, porque detrás de mi tengo a un gran bateador como Víctor Martínez. Eso es lo que estoy haciendo”.

Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 13 de julio de 2011

Luis González no olvida al Magallanes

Luis González (izquierda) dirigió al Resto del Mundo en el Juego de Estrellas del Futuro

El ex grandeliga aspira visitar Venezuela pronto. "Gonzo" ahora forma parte del tren ejecutivo de Arizona, pero siempre agradecerá haber vestido el uniforme de los Navegantes



PHOENIX
Luis González estaba ataviado de pelotero una vez más. Pero esta vez no ocuparía un lugar en los jardines, como figura de los Cascabeles. Tenía una nueva tarea: dirigir al equipo Resto del Mundo, en el Juego de Estrellas del Futuro.
Cinco prospectos criollos, en el roster que tenía disponible (José Altuve, Francisco Martínez, Martín Pérez, Henderson Álvarez y Gregory Infante), tres del Magallanes y dos de La Guaira, lo llevaron a rememorar sus días como pelotero activo en Venezuela, a mediados de los 90, cuando todavía intentaba consolidarse en las grandes ligas.  
“Guardo muchos recuerdos de la época en la que estuve en Valencia con el Magallanes. Nunca había visto aficionados que sintieran tanto amor por el beisbol. Me trataron muy bien”, dijo el ex jardinero, que reforzó y fue figura de los Navegantes en la temporada 92-93 y la semifinal 94-95.
“Los partidos en Caracas, contra los Leones y los Tiburones, era tremendos. Nunca olvidaré jugar contra (Omar) Vizquel, Andrés Galarraga y Bobby Abreu. En nuestro equipo estaba Melvin Mora, que empezó la temporada aquí con nosotros (Arizona) este año. Qué bulla en las tribunas. Algo grande”.
González jugó 8 de 19 zafras en las mayores con los Cascabeles, las mejores de su carrera, y ayudó a los D-Backs a ganar la Serie Mundial de 2001. Actualmente es asistente especial a la presidencia de la organización.
“Cuando regresé (a EE.UU) siempre hablaba con jugadores y les comentaba que tenían que jugar en Venezuela. Una vez se lo dije a Vinny Castilla. Para mí significó una ayuda tremenda. De regreso en las grandes ligas fue todo diferente. Los fanáticos allá te dicen que no estás jugando bien. Aquí en ocasiones un fanático te grita algo o escriben algo en el periódico. Allá no te perdonan. Eso te hace mejor pelotero”, destacó Gonzo, que despachó 354 jonrones en su carrera.
“Venezuela tiene mucho talento y para los que están aquí (en el Juego de Estrellas) es una gran oportunidad de mostrar todo su potencial. Saben cómo jugar y siempre lo hacen duro. Por eso las organizaciones han vuelto la mirada a ese país, para no perderse a esos peloteros”.
Hace poco más de un año, González regresó a Venezuela para observar a varios jóvenes. Fue una visita corta, pero le gustaría volver para estrechar las manos de un nutrido grupo de amigos.
“Ojalá pueda ir a Valencia. El Hotel Ucaima fue mi casa durante dos años. Sí. Me gustaría mucho volver allá”.

Liddi quiere regresar
Alex Liddi, otro de los peloteros que tuvo bajo su égida González, estuvo de acuerdo con el ex grandeliga sobre lo productivo que puede ser una pasantía en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional.
Liddi representó a Italia en el Juego de Estrellas del Futuro
“Fue una experiencia muy buena, que siempre recordaré. En especial los fanáticos de Barquisimeto”, dijo el antesalista, único representante de Italia en el Juego de Estrellas del Futuro. “El nivel de la liga es muy bueno. Te permite jugar bajo presión en estadios llenos, al lado de peloteros como Robert Pérez”.
Liddi, prospecto de Seattle, llegó al receso de temporada con promedio de .257, 22 dobles, un triple, 14 jonrones y 53 empujadas, con el Tacoma (AAA).
“Ahora tengo mayor fortaleza mental, de allí los resultados. Por eso quiero regresar por muchos años a Venezuela. Aunque tengo que batear, porque el año pasado no lo hice. Cardenales de Lara lo sabe. Tal vez a finales de agosto tendré una respuesta”.


Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 12 de julio de 2011