Cerca de cumplir 38 años de edad, el receptor se
exige detrás del plato en las interminables jornadas de la LVBP. El grandeliga quiere terminar su carrera en Kansas City
VALENCIA
Ramón Hernández se toma un breve descanso después de
la práctica de bateo. Está en el primer turno del Magallanes y puede darse esa
licencia, antes de volver a salir al terreno a tomar roletazos en el cuadro
interior.
Han pasado casi dos horas desde que llegó al José
Bernardo Pérez.
“Ahora es más complicado aparecer en la alineación a
diario, debo prepararme tanto o mejor que antes”, asegura, mientras se refresca
con un vaso de agua fría, refugiado en las sombras del dugout. “Todos los días
llego al estadio entre las 2:00 y 2:30 de la tarde”.
Hernández cumplirá 38 años de edad el próximo 20 de
mayo y su rostro ya no tiene los rasgos juveniles de otrora, cuando entre 1999
y 2003 fue figura de los Atléticos de Oakland. “Mi mejor época”, sonríe.
En este instante de su carrera, las rutinas son muy
diferentes a las de un veinteañero, con una prometedora carrera por venir.
“Me pongo una venda caliente aquí y otra allá o me
sumerjo en agua caliente. Los trainers me dan masajes y luego hago ejercicios
de estiramiento. Algunas veces son cremas calientes. Trato con electricidad el
brazo (derecho), para tonificar los músculos y luego salir al terreno a iniciar
la práctica regular”.
Son 15 años en las mayores y 11.867 entradas y dos
tercios, repartidas en 1.447 encuentros detrás del plato, con los aperos de
catcher, en la posición más exigente en el campo de juego. Así que son pocas
las reservas de combustible en el tanque y debe sacarles el máximo.
“Por eso tomé la decisión de retirarme después de
concluir la temporada de las grandes ligas. Es mucho tiempo y lesiones en las
rodillas. Me gustaría salir por la puerta grande y no irme cuando me empiecen a
botar por no encontrarme a la altura a la que estuve acostumbrado”.
Hernández todavía no visualiza cómo será el momento
en el que se despida, antes quiere aprovechar hasta la última gota de beisbol que
quede en su cuerpo. Aunque otros grandes peloteros como David Concepción y
Andrés Galarraga colgaron los spikes, luego de no hacer el grado en los
entrenamientos de primavera con los equipos que los habían invitado, al final
de sus dilatadas trayectorias.
“No he pensado en eso. Hay que esperar el momento.
Ahora mismo, estoy enfocado en prepararme para llegar al spring training en las
mejores condiciones posibles porque voy a competir por un puesto. Así que debo
esperar a llegar allá y ver qué ocurre”.
Hernández es todo un prodigio entre los venezolanos
que han defendido la posición. No solo en longevidad, sino que lidera varios
departamentos entre sus compatriotas, incluidos 169 cuadrangulares. Ni siquiera
Baudilio Díaz, una leyenda de la pelota rentada nacional, se acercó a los
números del caraqueño, criado en Cumaná.
Esos galones, ganados en más de mil batallas, los
llevará a Surprise, Arizona, a donde los Reales de Kansas City le han invitado
con un contrato de ligas menores para ver qué puede hacer.
La posición de suplente está abierta y al menos
otros cuatro caretas, Juan Graterol y Adam Moore, así como Francisco Peña y Brett
Hayes, miembros del roster de 40, audicionarán para el trabajo.
“No tengo un lugar garantizado. Es la primera vez
que algo así me ocurre. Pero en el beisbol siempre hay una primera vez. Aún
siendo titular me preparaba al máximo y me esforzaba en los entrenamientos para
demostrar por qué estaba ahí. Mi mentalidad era la de alguien que buscaba un
empleo. Quería mantenerme y mejorar aunque fuera un poquito cada día. Uno
siempre aprende algo y creo que la preparación nunca está demás. Lo único que
me falta es un anillo de Serie Mundial y los Reales tienen buen equipo. Vale la
pena intentarlo”.
Por eso decidió volver a recibir en Venezuela, algo
que no hacía desde sus años de novato. La temporada anterior fue dejado libre
por los Dodgers y luego por los Azulejos. Apenas se hincó detrás del plato en
20 desafíos, incluidos tres en las menores.
“Tenía como dos o tres meses sin jugar antes de
reportarme al Magallanes. Antes aparecía en 130 partidos, por eso no actuaba en
Venezuela o cuando lo hacía defendía la primera, para descansar las piernas.
Pero debo retomar las rutinas de estar agachado y volver a acostumbrar el
cuerpo a estas rutinas extremadamente complicadas y físicas”.
Un gran reto. En ocasiones, Hernández extraña las
grandes ligas. No el placer de reverdecer viejas glorias o el fashion de la Gran Carpa, sino por el
tiempo de duración de los partidos.
“Jugar a diario aquí es mucho más complicado,
primero porque tenía bastante tiempo sin hacerlo. Con Cincinnati y Colorado
jugaba cada dos o tres días. Ahora debo trabajar el doble. Los partidos son muy
largos, más de lo normal, lo que demanda mucho más trabajo. Exiges más el
cuerpo como catcher”.
Así que su camino desde el dugout al campo no es fácil.
Son más de cuatro horas de trabajo intenso. De cambios de lanzadores.
“Lo está haciendo muy bien”, suelta de inmediato el
manager Carlos García, cuando escucha el nombre de Hernández. “Es un catcher
con mucha experiencia en las mayores. (Robinson) Chirinos hizo muy buen trabajo, pero la sapiencia se impone. Y Ramón
ha sabido llevar tanto a los veteranos como los jóvenes. Ha sido parte importante
del éxito que hemos tenido Quiere jugar y ha contribuido no solo en el plano
ofensivo, sino en el ofensivo”.
Magallanes comenzó el fin de semana con la mejor
efectividad de la semifinal (4.35) y Hernández ligaba .321, más 2 jonrones y 11
empujadas, en 9 juegos, con un soberbio OPS de 1.079.
“Cuando juegas, la clave es tratar de ser campeón.
Es la meta que debes plantearte. Hay que salir al terreno con la misma
intensidad que te ayudó a ganar antes. Es la única manera de ser exitoso”,
enfatiza, Hernández que apura el último
trago de agua en su vaso y vuelve a sonreír.
Todavía debe fildear algunos
roletazos y luego ir al bullpen a repasar el plan de trabajo con el abridor de
turno.
Restan unas cuantas horas más de sudor y esfuerzo
antes de irse a la cama para restaurar energías.
“Confía en lo que tienes”
No es extraño ver a Ramón Hernández conversando con los lanzadores de los Navegantes durante las prácticas o pedir tiempo al umpire en mitad de los juegos para hacer una visita al montículo.“Debes hablar con ellos”, afirma. “De repente están muy apurados o quieren hacer más de la cuenta. Trato de calmarlos, de centrarlos. ‘Has un lanzamiento. No puedes hacer tres pitcheos a la vez’. Creo que los pitchers en esta liga le tienen miedo al contacto, se quieren poner muy finos y empiezan a fallar la zona, por eso tantos boletos. Lo mejor para un pitcher es sacar un inning rápido. ‘Si te hacen contacto mejor. Es mejor que te ganen bateando a que un hit produzca dos carreras, después de embasar a dos por base por bolas. Dale chance al infield, todos son buenos y hacen las jugadas. Eso te ahorra lanzamientos y puedes ir un poco más lejos en tu trabajo’. Les digo que confíen en lo que tienen”.
ElDatoRamón Hernández es el tercer receptor activo con más cuadrangulares en las grandes ligas (169), detrás de Brian McCann (176) y A. J. Pierzynski (172).
Esta nota apareció
publicada en el diario El Nacional el 20 de Enero de 2014
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