lunes, 6 de mayo de 2013

Ernesto Mejía no pierde la esperanza

Foto WILMER REINA
Mejía es líder de la Liga Internacional con 8 jonrones


El slugger de los Bravos de Atlanta trata de superar escollos y se enfoca en mejorar cada día como bateador para ascender a las mayores

Ernesto Mejía es un trabajador incansable y sabe que no puede perder ese enfoque. Es la única manera de hacerse notar y mantener la esperanza de llegar a las grandes ligas, una meta que no ha sido fácil de alcanzar.

En diciembre del año pasado, cuando estaba encaminado a ganar su segundo premio de Jugador Más Valioso de la Liga Venezolana de Beisbol profesional en cuatro años, fue protegido por primera vez en roster de 40 por Atlanta, no sólo para protegerlo de una posible selección en el draft de regla 5, sino para ofrecerle la oportunidad de competir por un puesto de suplente en los entrenamientos de primavera.

“Sigue progresando y se ha transformado en un bateador temible. En triple A estuvo realmente impresionante y continuó de esa manera en la pelota de invierno”, dijo el gerente general de los Bravos, Frank Wren, al  Journal-Constitution al razonar el movimiento.

Durante el verano, Mejía venía de ser electo Novato del Año de la Liga Internacional y sumaba 50 jonrones y 191 producidas, además de un promedio de .296, en dos campañas en el sistema de granjas de Atlanta, luego de un año en las filiales de Kansas City.

Pero en medio del spring training, Mejía fue enviado de regreso al Gwinnett (AAA) y el equipo anunció que el experimentado toletero derecho Chris Johnson iba a proteger las espaldas del estelar primera base Freddie Freeman.

Una vez más, existía un argumento para mantenerlo en las menores.

“Bueno, es algo que no puedes dejar de lado. Siento que el tiempo está pasando y no llega el momento de subir a las grandes ligas”, dice Mejía, en un tono pausado, al otro lado del teléfono. “Pero la esperanza está allí, el apoyo de mi familia siempre está allí y el trabajo. Llegar temprano al estadio, hacer todo lo necesario para mejorar cada día. Tratar de ser el mejor. Por eso no me rindo”.

Decisiones que vienen de arriba. Mejía tuvo un inicio caliente con el Gwinnett, conectó dos jonrones en el segundo partido de la campaña y llegó a sacar la bola en cinco de seis encuentros, todo en un lapso de poco más de una semana. Pero el utility Blake DeWitt fue subido para reemplazar a Freeman, después que éste fuera inscrito en la lista de lesionados por un tirón muscular en el costado derecho.

“Frank (Wren) y yo hablamos sobre Mejía”, señaló en ese entonces el manager de los Bravos, Fredi González, en su reunión habitual con los medios antes de los partidos. “Sólo estábamos buscando un toletero zurdo que pudiera salir de la banca para darnos un mejor balance. Esa fue la razón por la que trajimos a DeWitt en lugar de Mejía. (DeWitt) quizás no inicie un solo partido por los próximos 15 días. Es un profesional que ya ha hecho el trabajo de suplente antes. Todavía tenemos a Chris (Johnson) para jugar en la inicial. Pensamos que puede hacer un buen trabajo allí”.

Freeman, de 23 años de edad y una de las piedras angulares de Atlanta, terminó su rehabilitación en triple A e incluso durante esos días fue usado en la inicial y Mejía fue colocado en el rol de designado. 

Cualquiera en el lugar del venezolano, se desanimaría por completo. Freeman es un obstáculo insalvable. Pero no. Su respuesta fue trabajar más duro.

“Es algo que no está en mis manos”, apunta. “Me protegieron en el roster de 40 y eso quiere decir que cuentan conmigo, los que están en esa situación tienen la posibilidad de llegar y contribuir. Aunque no es algo que pueda decidir yo. Sólo resta salir al terreno y cumplir con las exigencias del juego diario”, insiste.

No desmaya. Ya antes estuvo en situaciones peores, que implicaron estar fuera del terreno. Lo único que no puede controlar Mejía. En 2006 sufrió una severa lesión en una de sus muñecas y en 2009, mientras jugaba para el Magallanes, se lastimó el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y tuvo que ir al quirófano. Tardó casi un año en sanar.

También debió tomar la difícil decisión de irse de Atlanta, la organización que le firmó originalmente hace nueve años.

Mejía pactó con los Reales, en busca de nuevos aires y oportunidades. Pero pasó la mayor parte de 2010 con el Wilmington clase A avanzada, principalmente porque Kansas City necesitaba despejarle el camino a Eric Hosmer y porque tenía a otro primera base, Clint Robinson, que llegó a aspirara a la triple corona con el Northwest Arkansas (AA). Hosmer se estableció arriba y Robinson ahora se encuentra en las granjas de Toronto.

“La meta es llegar a las mayores, cumplir con el objetivo que te planteas cuando firmas un contrato profesional”, enfatiza el primera base, de 27 años de edad. “Por eso no puedes rendirte, ni perder las esperanzas nunca”.

La temporada todavía comienza y siempre hay razones para ser optimista.

Más paciente en el plato   

El promedio de Ernesto Mejía tuvo un pico en su promedio de .354 el 17 de abril, antes de caer en un letargo que, hasta el sábado le tenía con un average de .253, pero llama la atención que terminó el mes pasado con un porcentaje de embasado de .393, casi 50 puntos por encima de su OBP vitalicio (.344). 

“En las últimas temporadas he estado muy cerca de batear .300 y esa es una meta que me he planteado”, puntualiza. “Pienso que con sólo reducir los ponches podré conseguirlo, mientras haga contacto tendré esa oportunidad. Siendo más paciente tomaré más boletos y eso ayudará a mi promedio”. 

Hasta ahora ha logrado ser más paciente, pese a que la muestra todavía es pequeña. Su porcentaje de boletos es de 13,9, una cifra de excelencia para cualquier bateador, mientras que sus números de poder son impresionantes y podrían marcar hitos en su carrera. Su ISO, siglas en inglés que designan la estadística de poder aislado (extra bases entre turnos) se ubica en un impensable .305, muy por encima de la media para los forzudos de élite (.250). En tanto que exhibe un slugging de .558 y un OPS de .923.

“Creo que la clave en este arranque ha sido la experiencia. Los años de trabajo fuerte y constante. Pienso que he estado conectando la bola, poniéndola en juego eso me ha ayudado a iniciar con buen pie”.

“Me gustaría”, continúa, “terminar una temporada sobre los .300 puntos, con 30 jonrones y 100 remolcadas. Son números que me entusiasman y que nunca antes he logrado”.
Antes de la jornada de ayer, Mejía era el líder de la Liga Internacional en jonrones (8) y segundo empujadas (23).

Buen guante

La movilidad de Ernesto Mejía en la inicial y su capacidad para recoger la bola en la posición, le han ganado elogios en los últimos años.

“La defensa es algo en lo que siempre trabajo. No puedes descuidar ese aspecto del juego, porque siempre puedes contribuir con tu guante. Tal vez no te vaya bien con el madero, pero cuando haces una buena jugada evitas que el contrario gane una base”.

Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 6 de mayo de 2013

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