miércoles, 14 de octubre de 2015

Juniel Querecuto se divierte y aprende

Foto: Prensa Cardenales de Lara

El novato amaneció hoy como el mejor bateador del Cardenales y emerge como figura en el inicio de la temporada




Caracas.- A simple vista, Juniel Querecuto no da la impresión de ser un novato. Se pasea con aplomo por el terreno y con desparpajo habla de sus aspiraciones en la temporada con el Cardenales de Lara.

“Apenas descansé una semana, después de concluir mi actuación en ligas menores, y me incorporé a las prácticas. Quería trabajar desde temprano para poder ser parte de la alineación y rendir. Creo que eso me ha ayudado”, asegura el barquisimetano.

El campocorto, de 23 años de edad, terminó la primera semana como líder del circuito con .500 de promedio (20-10) y hoy amanece como el mejor bateador de su equipo (.417, de 24-10). Nada mal para un joven que apenas apareció en un juego, como reemplazo defensivo, el 10 de octubre del año pasado.

“Desde un principio formó parte de los planes del equipo”, afirma Richard Gómez, coordinador deportivo del club. “Contamos con pocos jugadores con su nivel en las granjas de MLB. Es un pelotero establecido en Doble A, con experiencia en Triple A (con Tampa Bay). Juniel es una de nuestras figuras jóvenes y una de las bases de la reestructuración que del equipo”.

El manager Luis Dorante advirtió, antes del inicio de la eliminatoria, que buena parte del talento emergente de Lara recibiría, no solo la oportunidad de mostrarse, sino de demostrar que la divisa crepuscular camina a paso firme en el presente y hacia el porvenir inmediato.

Así que ya comienzan a aparecer los nombres de los jardineros Elvis Escobar y Ericson Leonora, el lanzador Osmer Morales, así como los infielders Deinar López, Jeckson Flores e Ildemaro Vargas, que llegó en un cambio con Caribes de Anzoátegui.

Pero hasta ahora, Querecuto ha sido el rostro visible, el joven que ha atraído la mirada de todos. Hijo mayor de Juan Querecuto, figura de la receptoría del Cardenales, que estuvo activo en la década del 90 y principios de 2000.

“Tener a un padre que haya vivido la experiencia de jugar como profesional y que pueda darte consejos sobre lo que debes hacer, es muy importante”, señala Querecuto. “Nos hablamos todos los días cuando me encuentro en Estados Unidos. Conversamos cuando estoy haciendo bien las cosas o en aquellos momentos en que nada sale como espero. Ha sido muy bueno tenerlo a mi lado”.

El jugador de cuadro ha sabido aplicar los consejos de su progenitor, al menos en el inicio de la zafra.

“Se ha visto bastante sólido, tanto a la ofensiva, como con el guante”, señala Dorante. “Es un muchacho que promete mucho. Ha respondido como segundo en el lineup. Juega sin presión. No sé si el papá le dijo que tomara las cosas con calma y buscara la manera de seguir siendo consistente, pero lo está consiguiendo”.

“Claro que sí”, suelta de inmediato Querecuto, cuando un periodista habla sobre la referencia de su estratega. “Mi papá siempre me dice que lo importante es mantener la disciplina, disfrutar el juego y no pensar demasiado, si las cosas no salen. Hay que estar relajado en el terreno. Son palabras que motivan y te ayudan a entender mejor como asumir las responsabilidades”.

Ese proceso comenzó muchos antes, tal vez de manera inconsciente, mientras observaba a su padre trabajar.

“Cuando era un chamito, corría por todo el estadio, quería imitar lo que hacía. Siempre quise estar aquí y se me cumplió el sueño”.

Aunque como le ocurre a todo pelotero bisoño tendrá que adaptarse a una liga sui géneris y, tarde a o temprano, pasará por un bache en su juego.

“Sí. Soy un novato, pero no me meto presión. Esa es la clave. Además cuento con grandes compañeros a mi lado de los que aprendo mucho todos los días: (el coach de bateo) Robert Pérez, César Izturis y Héctor Giménez”, destaca. “Cuando los ves jugando de esa manera o revisas la carrera de Robert, no puedes aflojar”.

Querecuto espera “tratar de ayudar al equipo a conseguir el campeonato” y en un futuro no muy distante jugar al lado de su hermano menor.

“Tiene 15 años de edad y se llama Juan como mi papá. Es más alto que yo (risas) y un gran shortstop. Pronto comenzarán a escuchar de él”.

EL DATO 
Los Querecuto son la quinta dinastía de padre e hijo que viste el uniforme de Lara. Los otras son Pablo y Steve Torrealba; José, Elvis y Edwin Escobar; Domingo y Domingo Eloy Carrasquel; Jesse y Jeremy Barfield.

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