domingo, 24 de junio de 2012

Carlos Guillén apuesta a la formación integral del pelotero


Fotos RAMÓN GONZÁLEZ
 
Desde 2010 la academia del ex grandeliga ha ido ganando prestigio. En las cómodas y amplias instalaciones ubicadas en el centro del país se forman 32 peloteros entre 13 y 15 años de edad 
MARACAY
Carlos Guillén fildea un roletazo con solvencia en el campocorto y amaga un disparo a la inicial. Cerca de él un par de adolescentes asienten con sus cabezas después de escuchar un breve comentario del ex grandeliga, que vuelve a decir algo y regresa a su posición.
Transcurre otra mañana de práctica en la academia que fundó con su nombre en 2010 y que rápidamente se ha convertido en una de las más reputadas del país. “Me inspiró la pasión por el beisbol y el deseo de transmitir mi experiencia en el terreno de juego a estos muchachos”, expone Guillén, mientras se toma un descanso. “El beisbol no sólo es batear o lanzar, estar en un partido tres horas y regresar a casa. Es un trabajo que requiere disciplina, responsabilidad y principios para poder llegar a las mayores y establecerte. No se trata de conseguir una firma. Es un camino largo y difícil porque estás tomando una decisión de vida a los 16 años de edad. Por eso intentamos darle al muchacho una visión amplia de lo que implica ser un profesional”.
La presencia de Guillén sirve de inspiración a sus pupilos
Guillén –que en febrero puso fin a su carrera de 14 años en las mayores– comenzó con una docena de jóvenes con aptitudes para jugar beisbol y tres técnicos hace un par de años. Hoy 32 muchachos, entre 13 y 15 años de edad, forman parte de un innovador programa, cuyo prestigio es reconocido dentro y fuera del país, gracias a la ayuda de nueve instructores, incluidos Clemente Álvarez, director de la academia, y Oscar Henríquez, la más reciente incorporación. “El incremento en el número de peloteros nos obliga a dedicar más tiempo dentro y fuera del terreno. Por eso me propuse armar un staff con experiencia en el beisbol durante muchos años. Además de Clemente y Oscar, contamos con Luis Yánez (coach de pitcheo) y Alberto Cambero (instructor de infield), ambos ex peloteros. Con ellos se hace más sencilla la tarea de transmitir los conocimientos e inculcar la actitud de triunfar. Luego están estas instalaciones, que tratan de aportar la mayor comodidad posible para realizar ese trabajo”.
El complejo, ubicado en el Club Social y Deportivo Ceniap, adyacente a la Avenida Universidad, justo detrás del José Pérez Colmenares, cuenta con dos estadios de beisbol. El principal, donde se llevan a cabo los showcases y tryouts, mide 390 pies por el jardín central. El edificio de oficinas, flanqueado por tres cajas de bateo y el pequeño parque secundario, para realizar prácticas de infield, incluye una sala de masajes y un gimnasio de 200 metros cuadrados, con equipos de última generación, a cargo del preparador físico cubano William Gallardo, con más de una década de experiencia.
Hasta ahora la inversión es de unos 300.000 dólares, casi 1,3 millones de bolívares al cambio oficial. “Y seguimos aportando recursos, no puedes parar. Cualquiera que haya visitado este club puede notar la diferencia entre las condiciones en que estaban antes estos terrenos y las actuales. Es tiempo y dinero. Esta operación genera 16 empleos directos, entre personal de campo y administrativo. Creo que hay que cambiar la visión de este negocio y el enfoque al trabajar. Ese es mi objetivo”, enfatiza el tres veces convocado al Juego de Estrellas.
Los resultados han sido inmediatos. De los 10 jugadores elegibles para el proceso de firmas internacionales de la academia en 2011, cinco firmaron con organizaciones de grandes ligas, incluido Abraham Rodríguez, que recibió un bono de $ 200.000 dólares de Tampa Bay. En 2012, siete jóvenes poseen el perfil para entrar en la puja del próximo 2 de julio, fecha en la que se abre el mercado a los agentes libres fuera de Estados Unidos con al menos 16 años. Del grupo, el derecho José Mujica, el jardinero Alexander Palma y el catcher David Rodríguez son considerados Premium.
Las prácticas diarias concluyen al mediodía
“Nunca pensé que iba a llegar a este nivel. Sólo trataba de firmar, estar aquí con los coaches y en estas instalaciones te ayuda mucho. Tenemos todas las comodidades. El resto queda de nuestra parte”, afirma Mujica, que fue reclutado por Guillén hace un par de años y ahora es considerado por algunos scouts como el principal prospecto del pitcheo de Latinoamérica. “Para nosotros tener a Guillén durante un día regular de entrenamiento nos inspira a seguir adelante y esforzarnos. Parece uno más de nosotros y puedes observar cómo trabaja un grandeliga”.
En tiempos difíciles, en los que la mayoría de los equipos de grandes ligas se han marchado del país, iniciativas como las de Guillén intentan rescatar lo que alguna vez soñó el cazatalentos Andrés Reiner, al final de la década de los 80 y que consolidó en los 90 con Houston. “Comparto la visión de Reiner. Logró convencer a los Astros de hacer la inversión y levantaron la mejor academia de aquella época, no sólo gracias a las instalaciones, sino al material humano. Confiaron y creyeron en el pelotero. De allí salieron varios de los mejores jugadores del país en las mayores: Richard Hidalgo, Johan Santana, Freddy García, Melvin Mora. Reiner pudo continuar su labor con Tampa Bay y fíjate lo que hizo antes de retirarse. Los Rays es el equipo más consistente en el desarrollo de talento en el país en la actualidad. Así que no es casualidad”, puntualiza Guillén, que también formó parte de la generación que ayudó a levantar Reiner.
“La iniciativa de Guillén hay que aplaudirla. Su academia les da la oportunidad a esos muchachos de desarrollarse. Es muy importante tener el espacio para trabajar y la atención especializada”, destacó el panameño Marco Paddy, que durante un lustro fue director de operaciones de los Azulejos de Toronto en Latinoamérica y ahora es el encargado de coordinar la búsqueda y selección de talento de los Medias Blancas de Chicago en la región. “No puedo decir que un programa sea mejor que otro, pero creo que la atención personal que Guillén le brinda a sus muchachos y su experiencia en grandes ligas, es muy importante en el camino a la madurez de un pelotero que aspira a entrar en la escena profesional. Su interés es ayudar al muchacho y a nosotros que estamos buscando peloteros”.
Guillén recibe reportes diarios sobre los progresos de los jóvenes
A 15 minutos de la academia en automóvil, los peloteros viven en una residencia ubicada en la zona de Las Delicias, donde reciben atención las 24 horas del día. Un nutricionista elabora el menú que prepara un chef, cuentan con ocho habitaciones, salas de recreación y computadoras para realizar los deberes, tras asistir a clases durante las tardes en la Unidad Educativa Ayacucho. “Un entrenador siempre pernocta con ellos y contamos cámaras para monitorearlos tanto nosotros como sus representantes, vía internet”, glosa Guillén. “Para estar en nuestra academia el muchacho debe mantener una conducta apropiada. Por eso insistimos en la educación desde el hogar. Se trata de una formación integral. Es lo que buscamos”, advierte Guillén.
“Tienes que ser hasta psicólogo. Es un trabajo intenso, pero satisfactorio. No se trata de peloteros hechos. Así que puedes ver los resultados del trabajo en su desarrollo día a día, medirlo y proyectarlo. Es gratificante”, agrega Álvarez, que disputó 19 campañas como profesional.
En poco tiempo, Guillén encontró el leitmotiv de su tiempo libre y espera con paciencia el desenlace. “Hoy todo el mundo quiere ser agente y representar a un pelotero. Pienso que no se trata únicamente de eso. Tienes que hacer la inversión necesaria para ayudar al muchacho con talento a tener una carrera larga. No es fácil. Tal vez me critiquen, pero no lo hago por negocio. Sólo quiero que más venezolanos lleguen a las grandes ligas”.

“El bono no hace al pelotero”
El sueño de muchos padres es recibir un cheque de un millón de dólares por la firma de su hijo. Algunos lo reciben y desde hace algún tiempo esas aspiraciones son canalizadas por agentes o representantes que se encargan de preparar a los jóvenes talentos. Pero en la mayoría de los casos, los pactos no jugosos. “Nadie recuerda cuánto recibió Bob Abreu o Johan Santana. Creo que el desenfreno en los bonos generó todo esto de las restricciones para las firmas internacionales, que ahora tiene un tope por equipo ($ 2,9 millones). El bono no hace al pelotero. Esa era la premisa de Reiner. El pelotero se hace en el terreno de juego y debes dedicarle tiempo. Hay personas que piensan que un contrato los convierte en dueños del muchacho. Por eso han surgido tantos agentes. El medio está lleno contradicciones con gerentes de equipos de la LVBP, representando a peloteros, o personas que tiene a cuatro o cinco muchachos y dicen que manejan una academia, solo para obtener beneficios personales. Eso tiene que cambiar. Es lo que trato de hacer”.

Un arma de doble filo
El nombre de Carlos Guillén es suficiente para rodar un showcase al que acude un nutrido grupo de scouts y supervisores de área. Algo que facilita la proyección de los jugadores. “Carlos Guillén puede atraer a las organizaciones, pero no tuviésemos el material no regresarían después de la primera vez. Estoy muy agradecido por el interés de los equipos, pero no se trata sólo de mí. Sino de lo que hacemos aquí. Influye el nombre, pero eso te obliga a cuidar lo que haces, porque está de por medio el prestigio. Es un arma de doble filo”. Antes de exhibir a sus talentos, Guillén intenta que tengan la mejor preparación posible. “Llevé a un grupo de peloteros de 13 y 14 años a un programa de acondicionamiento físico en EE.UU, que les ayudará a crear hábitos de trabajo. Se encuentran en un campamento en Aventura, al norte de Miami, a cargo de entrenadores capacitados, con mucha experiencia, en el que antes se han entrenado Magglio Ordóñez y Manny Ramírez, por citar algunos de los profesionales que han estado allí. El pelotero, desde sus inicios debe saber a qué se enfrenta y la experiencia que viven allá estos chicos es única”.

Esta nota apareció publicada en el diario El Nacional el 23 de junio de 2012

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